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lunes, 23 de octubre de 2017

LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA de Almudena Grandes.

Editorial: Tusquets.
Fecha publicación: septiembre, 2017
 Precio:  22,90 €
Género: Thriller histórico.
Nª Páginas: 768
Edición: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-9066-432-2
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]
Autora

Almudena Grandes (Madrid, 1960) se dio a conocer en 1989 con Las edades de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Sus novelas Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Atlas de geografía humana, Los aires difíciles, Castillos de cartón, El corazón helado y Los besos en el pan, junto con sus libros de cuentos Modelo de mujer y Estaciones de paso, la han convertido en una autora imprescindible. Varias de sus obras han sido llevadas al cine y al teatro, y han merecido, entre otros, el Premio de la Fundación Lara, el Premio de los Libreros de Madrid y el de los de Sevilla, el Rapallo Carige y el Prix Méditerranée. Con Inés y la alegría (Premio de la Crítica de Madrid, Premio Elena Poniatowska y Sor Juana Inés de la Cruz) inauguró la serie Episodios de una Guerra Interminable, a la que también pertenecen El lector de Julio Verne y Las tres bodas de Manolita. Absorbente novela de espías, Los pacientes del Doctor García es su historia más trepidante e internacional, donde se conectan acontecimientos reales y desconocidos de la Segunda Guerra Mundial y el franquismo, y cuyos personajes comparten la suerte de España, y también la de Argentina.

Sinopsis

Tras la victoria de Franco, el doctor Guillermo García Medina sigue viviendo en Madrid bajo una identidad falsa. La documentación que lo libró del paredón fue un regalo de su mejor amigo, Manuel Arroyo Benítez, un diplomático republicano al que salvó la vida en 1937. En septiembre de 1946, Manuel vuelve del exilio con una misión secreta y peligrosa. Pretende infiltrarse en una organización clandestina de evasión de criminales de guerra y prófugos del Tercer Reich que dirige desde el barrio de Argüelles una mujer alemana y española, nazi y falangista, llamada Clara Stauffer. Mientras el doctor García se deja reclutar por él, el nombre de otro español se cruza en el destino de los dos amigos. Adrián Gallardo Ortega, que tuvo su momento de gloria como boxeador profesional antes de alistarse en la División Azul, ser voluntario de las SS y participar en la última defensa de Berlín, malvive en Alemania, ignorando que alguien quiere suplantar su identidad para huir a la Argentina de Perón. 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Esto va a ser complicado. Enfrentarse a la reseña de esta nueva novela de Almudena Grandes, y que constituye el cuarto episodio de su Guerra Interminable, no va a ser tarea fácil porque, aunque los hechos y personajes que se mencionan en la sinopsis se pueden considerar como los elementos sustanciales que articulan la trama, en realidad no dejan de ser la punta de un enorme iceberg que se encuentra sumergido bajo las aguas. Lo vamos a intentar.

Los pacientes del Doctor García es una labor de ingeniería que sigue reafirmando la maestría de Almudena Grandes a la hora de abarcar una historia compleja, llena de numerosos sucesos y con un elenco de personajes que abruma ostensiblemente. Su habilidad con las letras es incuestionable a estas alturas pero yo me atrevería incluso a decir que posee una mente matemática, capaz de resolver complicadísimas ecuaciones con un resultado certero. 

Se inicia la novela con un capítulo introductorio que narra los hechos ocurridos un 30 de marzo de 1947, en Madrid. En esas pocas páginas, un hombre, quizá algo desesperado, se acerca a una mujer que lleva de la mano a un niño de ocho años. Ella sale de misa y al verlo, se azora. Hay un breve diálogo entre ambos, se mencionan nombres, reales y ficticios, y concluye el capítulo mencionando que esta es la historia de tres impostores. 

Resumir esta novela con una frase como esa es quedarse visiblemente corto. Cierto es que la trama gira alrededor de tres personajes a los que les ha tocado vivir en una época complicada, a lomos de dos guerras, la guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial. Son tres hombres desconocidos cuyas vidas coincidirán en un punto de la narración. Simpatizantes de bandos distintos, se verán inmersos en multitud de avatares, correrán peligro y, por diversas circunstancias, tendrán que cambiar frecuentemente de identidad, de ahí lo de tres impostores. Vamos a conocerlos.

Guillermo Garcia Medina es médico. La guerra civil le pilla en el Hospital de San Carlos, remendando cuerpos de jóvenes republicanos. Más allá de cuestiones bélicas y políticas, lo único que le preocupa es salvar vidas pero lamentablemente Guillermo no podrá vivir ajeno a lo que ocurre a su alrededor y menos aún cuando, sin esperarlo, regresa a su vida Amparo Priego Martínez, la nieta del que era su vecino y a la que conoció siendo una niña. Amparo es falangista y pondrá al médico en un aprieto. A ello hay que unirle que, Guillermo, entre operación y operación, conoce a Manuel Arroyo Benítez, el segundo impostor, del que luego os hablaré. Con la victoria de los nacionales, Guillermo tiene que esconderse. Curar y salvar vidas a republicanos no es precisamente un acto heroico, así que cambiará de identidad y de trabajo. Sus nuevas amistades le facilitarán los trámites pero también lo enredarán en situaciones peligrosas.

Manolo Arroyo Benítez es un republicano que se exiliará cuando vislumbra que la guerra la ganarán los nacionales. Es un personaje muy comprometido con sus ideas, politizado y activista. Amparado por Pablo Azcárate, se pondrá al servicio de Juan Negrín en el exilio y tendrá que regresar a España como topo, para integrarse en la Consejería de Orden Público. De un puesto pasará a otro, adoptará más de dos y de tres identidades falsas, con una misión clara: demostrar que la España franquista cobija a criminales de guerra después de la Segunda Guerra Mundial y desarticular las redes que protegían y organizaban la fuga de nazis desde su países de origen camuflados con identidades falsas 



El tercer impostor será Adrián Gallardo Ortega, un boxeador con tiempos mejores que terminará alistándose en la División Azul y posteriormente en la Legión Flamenca. Estará presente en la caída de Berlín, sufrirá mal de amores, huirá no solo de sus enemigos sino también de un tipo que parecerá su sombra y que le persigue desde el pasado. Adrián no tendrá una vida fácil, como prácticamente nadie en esos años. Constantemente se repetirá como un mantra aquella pregunta que le hacía su padre cuando pequeño «¿Qué has hecho Adrián?» y a la que él, incluso en la edad adulta, responderá asustado y con un hilo de voz. Adrián es un personaje lleno de aristas que cortan, con una doble moral, un rufián que se ha curtido en la guerra y de la que espera sacar tajada. Sin embargo, desafiar al que tienes enfrente te puede salir caro.

Estos tres personajes, junto a otros muchos más con mayor o menor protagonismo, peregrinan por una trama colapsada de sucesos, espías, identidades falsas, organizaciones secretas,... De entre los tres, creo que Guillermo García es el más sobresaliente. De hecho es el que cuenta su historia con su propia voz, el más humilde y sencillo pero, bajo mi punto de vista, el que más evoluciona. Porque Guillermo García no era más que un médico a cuyos pacientes nunca preguntaba su afiliación. La sangre es roja tanto en nacionales como en republicanos. Unos y otros tienen los mismos órganos vitales y a este doctor solo le interesaba recomponer lo que estaba roto. Sin embargo, el paso de los años, las vivencias que le tocan en suerte parece que hacen mella en él, le surgen cuestiones que nunca se planteaba ante la mesa de operaciones y así lo veremos hablar de «los intereses de este país». Será inevitable que tome partido y lo hará en el lado menos favorecido.

Pero al margen de estos tres personajes masculinos, es imposible olvidarse de Clara Stauffer, Delegada de Prensa y Propaganda, una mujer impactante por la que he sentido un enorme interés. Clara Stauffer, -Clarita para los más allegados-, es la cabeza visible de esa red de evasión de nazis que Manuel Arroyo tiene que desarticular. Miembro de una familia importante, nazi y falangista, llegó a codearse con lo más alto de la sociedad alemana y española, manejó los hilos de un complejo entramado que contaba con el apoyo de la iglesia y de Franco para reconducir a los criminales de guerra hacia otros territorios menos peligrosos. Todo ello compaginado con una importante carrera deportiva que le granjeó algún que otro premio. No cabe duda que la figura de esta mujer, de la que he tenido conocimiento gracias a esta novela de Almudena Grandes, es sumamente llamativa e interesante. La novela narra cómo se manejaba en un mundo de hombres, cómo vivía - curioso que su criada fuera hermana de un detenido en Porlier que acabó fusilado-, y de qué manera tan maternal cobijaba a sus refugiados. Todo un personaje, nunca mejor dicho. 

Y aquí hago un aparte para insistir que el personaje de Clara Stauffer es verídico porque, aunque Los pacientes del doctor García es una novela de ficción está plagaba de personajes y acontecimientos reales. Y esto, más allá de un argumento en el que Almudena Grandes vuelve a demostrar su gran maestría, es lo que más me ha hecho disfrutar. Gracias a las más de setecientas páginas que tiene la novela, he sabido de la existencia de: 

*Johannes Bernhart, un empresario alemán que tras muchos fracasos consigue medrar al ofrecerse como intermediario entre el Führer y Franco tras la sublevación del 18 de julio. Parte de su papel en la historia consistió en entregar en mano una carta del Generalísimo solicitando a Hitler medios de transporte y armas para llevar a cabo el Alzamiento. 

* Norman Bethune, el médico canadiense que llega a España con un invento revolucionario. Fue el encargado de desarrollar el tipo de transfusiones que conocemos hoy en día, con sangre refrigerada. Toda la descripción que ofrece la novela, sobre cómo este médico llega a España desde Canadá portando un enorme frigorífico, cómo abre un laboratorio al servicio de la República y la campaña publicitaria que hizo para captar donantes es simplemente fabulosa.

* Josef Hans Lazar, agregado de prensa de la embajada del III Reich en España, un tipo que prospera una barbaridad en el círculo de Hitler a pesar de su origen judío.

* Horst Alberto Carlos Fuldner, miembro de la Sicherheitsdienst, organización de inteligencia de la SS, y  encargado de buscar rutas de escape para los nazis.

* Otto Skorzeny, apodado Rolf Steinbauer, el nazi más buscado.  

Y no solo esto, sino que la novela también nos desvela otro tipo de cuestiones interesantes como la existencia de un libro titulado El fin de la esperanza, escrito, bajo el seudónimo de Juan Hermanos, por Marcelo Saporta, miembro de la resistencia estudiantil y hermano de un franquista. Una narración que parece que el tiempo y el olvido ha querido sepultar. O también la existencia de la SARE, Servicio Argentino de Recepción de Europeos, en la Argentina de Perón, encargada de acoger a técnicos y científicos, civiles o militares, vinculados con el III Reich con objeto de convertir a Argentina en una gran potencia. 

Insisto en que, Los pacientes del doctor García, pone sobre el tapete una vez más la capacidad de Almudena Grandes a a la hora de urdir una trama sumamente compleja. Me parece que las conexiones que establece entre los personajes principales son absolutamente brillantes y nada predecibles, algo que la autora pretende pues, como ella ha comentado en más de una ocasión, lo fácil y sencillo no le gusta. Además, quisiera mencionar que, aunque el argumento atraviesa dos guerras, no se puede decir que sea una novela con la guerra civil o la II Guerra Mundial como centro neurálgico. Todo lo relativo a las guerras, los avances de las tropas, las batallas perdidas o ganadas, las tácticas militares,... son más bien un sutil trasfondo sobre el que los personajes se mueven. 

Efectivamente los personajes, con todas sus vivencias, con su faceta más íntima y personal, soportan el peso del argumento. La autora no se limita a mostrarnos su presente sino que también rebusca en sus orígenes, indaga en su árbol genealógico, remontándose a las generaciones anteriores para otorgar al personaje de ese pasado que le proporciona identidad y consistencia. Al hilo de lo que comento, me hizo mucha gracia conocer al abuelo del doctor García, un comisario que, en sus ratos libres, componía cuplés y escribía libretos picantes.

Con una estructura faraónica, compuesta por cinco bloques titulados con nombres y expresiones muy vinculadas al mundo sanitario,  Los pacientes del doctor García cuenta con cuarenta y cinco capítulos, generalmente de larga extensión, que vienen encabezados por las coordenadas geográficas y temporales en las que se desarrollan los hechos narrados. Completa la novela una Nota de la Autora, en la que aclara diversos puntos de la trama,  tan interesante como la novela en sí, y un Dramatis Personae, extensísimo pues, entre personajes reales y ficticios, pasan por estas páginas unos doscientos nombres. Algunos de ellos nos sonarán de sus anteriores novelas porque hasta ese extremo hila filo esta autora. 
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