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viernes, 26 de mayo de 2017

EL MISTERIO DE LAS CABRAS Y LAS OVEJAS de Joanna Cannon.

Resultado de imagen de el misterio de las cabras y las ovejas

Editorial: Grijalbo.
Fecha publicación: octubre, 2016
Precio: 18,90 €
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 256
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 9788478987030
[Disponible en ePub;
puede empezar a leer aquí]


Autora

Joanna Cannon se licenció en la Facultad de Medicina de Leicester, ejerció como médico en varios hospitales y más tarde se especializó en psiquiatría.

El misterio de las cabras y las ovejas es su primera novela, cuyo germen hay que buscar en el blog que Cannon escribía a modo de terapia para dejar a un lado, por unas horas, el sufrimiento y el dolor al que se enfrentaba a diario.

En septiembre de 2014 ganó un concurso literario con una historia sobre dos niñas, inseparables como solo se es a los diez años, durante uno de los veranos más calurosos que se recuerdan en Gran Bretaña: el de 1976, cuando la canción de moda era "Dancing Queen" de Abba, Uri Geller doblaba cucharillas y las adolescentes se cortaban el pelo a lo Suzi Quatro. No tardó en encontrar agente y editor.

El misterio de las cabras y las ovejas se publicó en enero de 2016 y entró en las listas de libros más vendidos. Autores consagrados, críticos, libreros y lectores lo elogiaron por su mágica mezcla de novela de misterio y mirada nostálgica a la niñez en unos años setenta espléndidamente evocados.

Cannon vive en el Distrito de los Picos, en Inglaterra, con su familia y su perro. Está trabajando en su próxima novela.

Sinopsis

Verano de 1976, La Avenida es un nido de rumores. La señora Creasy se ha esfumado sin dejar rastro. Cuando la policía la declara oficialmente desaparecida, la pequeña Grace, de diez años, y su inseparable amiga Tilly deciden emprender sus propias pesquisas.

En parte novela de misterio, en parte novela de paso al mundo adulto, este ha sido el debut más elogiado y destacado de 2016 en Gran Bretaña.
[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 


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Cuando Edición Anticipada nos avisó que este libro estaba disponible tuve mis dudas. Me parecía que su sinopsis olía a aventura de verano, con esa desaparición y esas niñas metidas a detectives, y ese planteamiento me resultaba muy atractivo. Pero, por otra parte, tenía como una especie de premonición que me alejaba de la idea de solicitarlo para leer. ¿Quizá el título? No sé, la verdad. En ocasiones funciono a ritmo de pálpitos que no siempre aciertan. La cuestión es que el libro me llegó pero con tantas cosas entre manos, lo dejé aparcado un tiempo. Cuando me dispuse a iniciar la lectura, fueron surgiendo opiniones dispares. Unas hablaban de lectura entretenida a secas, otras comentaban que la novela no había terminado de convencerles del todo. La balanza no se precipitaba hacia un lado u otro, se mantenía en un precario equilibrio que hizo aumentar mis dudas. De todos modos, comencé su lectura pero tras unos cuantos capítulos mi curiosidad por saber quién se escondía detrás de la desaparición de la señora Creasy empezó a naufragar. Para colmo de males, me surgió un compromiso que requirió toda mi atención, y las ovejas y las cabras volvieron al establo hasta hace unas cuantas semanas. Por fin, y después de un periplo no muy halagüeño, he podido terminar la novela. Paso a contaros.

Como bien dice la sinopsis, en el verano de 1976 desaparece la señora Creasy. El trágico hecho sucede la mañana del 21 de junio, o al menos el señor Creasy se da cuenta del suceso a esas horas, pues abre los ojos al amanecer y de su esposa no hay señales de vida. En el vecindario donde reside la familia se forma un revuelo. Nadie sabe qué ha podido ocurrir pero todos, en su interior, andan temerosos. Tras la correspondiente investigación y sin frutos positivos, la policía da por cerrado el caso pero no todo el mundo se queda tan conforme. Dos niñas, las pequeñas Grace y Tilly, de diez años de edad, comienzan a indagar sobre el asunto, preguntando aquí y allá, entre los miembros de la comunidad para descubrir que, bajo el aspecto apacible de esas casitas con jardín, se esconde un cúmulo de secretos que se remontan a 1967 y tienen que ver con un vecino, el señor Bishop, con quien nadie parece llevarse bien, salvo la propia señora Creasy. ¿Dónde se ha metido esta buena mujer? ¿Se trata de un secuestro o bien ella ha puesto pies en polvorosa? Bueno, eso es algo que el lector tendrá que descubrir por sí mismo. 

Así, a priori, la trama apunta maneras y tiene buen aspecto. Realmente El misterio de las cabras y las ovejas cuenta con un argumento que puede resultar tentador pero, a lo largo de la lectura, me he encontrado con varios obstáculos que no han permitido que disfrute de este libro como debería pero de eso os hablaré más tarde.

Siguiendo dos hilos temporales, el que transcurre en el presente y que será narrado en primera persona por una de las niñas y el que hace referencia a los acontecimientos de 1967 que, a modo de flashback, narrará una voz omnisciente, el lector nadará en esta novela entre cotilleos, secretos, medias verdades y antiguas rencillas. En realidad, el reflejo que la autora hace de las comunidades o zonas residenciales es bastante certero y aplicable a todo el planeta. En La Avenida, calle donde residen los Creasy, todos estás pendiente de todos y, como suele ser habitual, la hipocresía está a la orden del día. Quizá sea esta cuestión lo que más me ha gustado de la novela. A mí me ha resultado divertido ver lo que piensan los vecinos que generalmente acostumbran más a mirar a los demás que a sí mismos. Todo aquello que tenga que ver con la esencia del ser humano, con sus más oscuros secretos y pecados me resulta muy interesante y de ahí que esta cuestión haya sido un punto a favor para mí.

Otro atractivo con el que cuenta la novela son las niñas, tanto Grace como Tilly me han resultado entrañables. La búsqueda de la señora Creasy conlleva otro tipo de connotaciones de tipo religiosas pues en su inocencia, ambas niñas pretenden averiguar dónde está ese Dios omnipresente del que todo el mundo habla. Grace y Tilly aportan a la novela ese aire fresco que procede de una manera de pensar sana y libre de prejuicios, aunque en ocasiones sus diálogos chirrían un poco pues no encajan a la perfección con la edad que tienen las pequeñas. 

jueves, 25 de mayo de 2017

ENTREVISTA a CRISTINA MORATÓ (Divina Lola).

Resultado de imagen de cristina moratoAutora

Cristina Morató es periodista, fotógrafa y escritora. Desde muy joven ha recorrido el mundo como reportera, realizando numerosos reportajes en América Latina, Asia, África y Oriente Próximo. Durante años alternó sus viajes con la dirección de programas de televisión y colaboraciones en radio y en prensa, trabajos que decidió abandonar para dedicarse a escribir sobre la vida de las grandes viajeras y exploradoras de la historia. En busca de sus rastros recorrió más de cuarenta países. Fruto de su investigación son sus obras Viajeras intrépidas y aventureras, Las reinas de África, Las damas de Oriente y Cautiva en Arabia. Sus últimos libros, Divas rebeldes y Reinas malditas, reflejan su interés  por descubrir el lado más humano y menos conocido de mujeres poderosas y legendarias. Todas sus obras han sido acogidas con extraordinario éxito de crítica y público, y han sido traducidas a varios idiomas.

En la actualidad tiene una columna de opinión en la revista Mujer Hoy. Es miembro fundador de la Sociedad Geográfica Española, y miembro de la Royal Geographic Society de Londres.

Resultado de imagen de cristina morato DIVINA LOLASinopsis

Ni se llamaba Lola Montes ni era española, pero encandiló a toda una época con su arrebatadora belleza y pasional temperamento.

Bailarina, aventurera y cortesana, su vida fue una sucesión de viajes, escándalos y excentricidades. Haciéndose pasar por bailarina andaluza debutó en los teatros más importantes del mundo, aunque su talento artístico dejaba mucho que desear. Pero nada impidió que la irlandesa Elizabeth Gilbert, su verdadero nombre, triunfara en todo lo que hizo. Se codeó con los literatos, políticos, músicos y aristócratas más célebres de su tiempo, como Alejandro Dumas, Honoré de Balzac y George Sand. Se casó en tres ocasiones y tuvo una larga lista de amantes, entre ellos el compositor Franz Liszt con quien vivió un apasionado romance. Y, sobre todo, enamoró al rey Luis I de Bavira, quien la nombró condesa de Landsfeld. Por su amor, el monarca se vio obligado a abdicar en 1848. Tras sus aventuras en Europa, la bailarina se embarcó rumbo a Estados Unidos donde vivió la fiebre del oro y actuó para los rudos mineros.  

Divina Lola nos traslada a escenarios exóticos y remotos, desde su Irlanda natal hasta la magia de la India; a ciudades como París, Londres, Munich, donde deslumbró con sus «danzas españolas», y a las peligrosas tierras de California y Australia, donde vivió como una intrépida pionera. Cristina Morató nos descubre la extraordinaria historia de una de las mujeres más famosas del siglo XIX.

Una mujer marcada por el escándalo
 que tuvo el mundo a sus pies.



[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Conocer a Cristina Morató no tiene precio. Periodista de profesión con muchas tablas y kilómetros a sus espaldas, lleva unos cuantos años embarcada en una aventura personal con la intención de acercarnos a la figura de diversas mujeres, algunas muy conocidas y otras que han pasado prácticamente desapercibidas, con una vida fascinante que todo el mundo debería conocer. De este modo llega la autora con una nueva publicación Divina Lola, cuyo subtítulo reza «La vida de Lola Montes, la falsa española que quiso ser reina». Con semejante frase y en un acto reflejo, cualquier lector sentirá inmediatamente deseos por saber quién es esa Lola Montes o bien, en caso de haber oído hablar de ella, por qué se habla de una falsa identidad.

En una entrevista de algo más de media hora, me encontré con una mujer alegre y dicharachera que a su vez hablaba con emoción y sorpresa sobre su último hallazgo femenino, la figura de Lola Montes, cuyas ocurrencias, narradas por Cristina Morató en un ambiente distendido, nos hizo reír a carcajadas. Esto es lo que nos contó.


Marisa G.- Cristina, tú abandonaste todo lo que hacías en radio y en prensa, salvo las publicaciones en Mujer Hoy, para dedicarte a sacar del baúl a todas esas mujeres que pasaron por el mundo con una vida fascinante y que la gente no conoce.

Cristina M.- Efectivamente. Ya llevo siete libros dedicados la mayoría de ellos a viajeras exploradoras y aventureras. En broma suelo decir que he emprendido mi propia cruzada literaria para rescatar del olvido a unas mujeres que me han parecido muy importantes. ¿Por qué elijo a las viajeras? Pues porque han sido las pioneras de lo que para mí es mi pasión, los viajes. 

Es verdad que publiqué el primer libro, Viajeras intrépidas y aventureras, no pensando el interés que despertaría pero luego, y esto también lo digo de broma, casi que me han coronado como la experta en literatura femenina de viaje. Pues bienvenido sea pero no lo soy. Lo que soy es una mujer muy curiosa que lo que pretende es que se conozcan las hazañas de otras mujeres que recorrieron el mundo, que han hecho mucho por un mayor conocimiento geográfico del planeta pero que han sido totalmente olvidadas.

M.G.- ¿Y en qué momento se te ocurre meterte en esta historia? Tuvo que llegar un momento puntual en tu vida en el que tú tomaras esa decisión.





C.M.- Ocurrió hace unos años. Acababa de dejar la televisión y me encargaron un ensayo en una colección dedicada a las mujeres y a los viajes. En ese ensayo yo tenía que reflexionar sobre por qué viajaba, qué me empujó a mí a empezar a viajar tan joven y a dedicarme a este oficio de reportera. Empecé a investigar y descubrí unas vidas tan apasionantes, especialmente la de esas damas victorianas, que se adentraban en la selva con sus corsés, sus enaguas, sus sombrillas y tomaban el té de las cinco entre caníbales. Te aseguro que me quedé enamorada de estas damas decimonónicas hasta tal punto que jamás escribí aquel ensayo y al final eso se convirtió en mi libro Viajeras intrépidas y aventureras, que en el fondo es un ensayo muy somero. Luego profundicé más en Reinas de África y Damas de Oriente. De todos modos, aquel primer libro quedó como libro de referencia sobre las viajeras a lo largo de la Historia. 

M.G.- ¿Y cómo llegaste a Lola Montes?

C.M.- Pues esta mujer surgió precisamente con mi primer libro. Cuando me estaba documentando para Viajeras intrépidas y aventureras se cruza en mi camino una tal madame Lola Montes que viaja en 1852 o 1853, cruzando el istmo de Panamá, sola a lomos de mula, una señora que viste ropas masculinas, con un carácter terrible... Me llamó mucho la atención y la incluí en mi libro pero de pasada, tan solo le dediqué tres líneas. Posteriormente viajo a San Francisco y me entero que hay un archivo en la universidad de Bekerley que contiene material sobre Lola Montes. Aquel material lo entregó un abogado al que menciono en el libro, Bruce Seymour, que se enamoró del personaje de Lola Montes, indagó mucho sobre él y cedió a la Bradford Library de la Universidad de Bekerley como cincuenta cajas con material recopilado durante sus viajes tras las huellas de Lola Montes. Es una locura el material que contiene esas cajas porque encuentras artículos de época, todas las portadas que ella protagonizó, las críticas teatrales que le hicieron en América,.. Cuando me doy cuenta que existe este material más la correspondencia entre el rey Luis I de Baviera y Lola Montes, que puedo consultar en los archivos de Munich, es cuando finalmente decido sentarme a escribir una biografía.

No podemos olvidar que estamos hablando de una impostora porque no se llamaba Lola Montes, sino Elizabeth Rossana Gilbert, irlandesa. Sus memorias no son más que una recopilación de mentiras y vanidades. Se han escrito muchas novelas sobre Lola Montes pero biografías reales que yo sepa, ninguna hasta ahora. 

M.G.- Novelas y películas también pero esas películas narran la vida que ella se inventó.

C.M.- Claro. Mira esta mañana en la radio me han puesto la canción que Concha Piquer cantaba sobre Lola Montes y la letra no tiene desperdicio. 


Yo decía si Concha Piquer hubiera sabido que Lola Montes era irlandesa hubiera soltado una carcajada porque en la canción la presenta bajo el topicazo de mujer de rompe y rasga.

A mí lo que me ha enamorado es su parte de impostora total, cómo es posible que se haya hecho pasar por nacida en Sevilla cuando no hay constancia de que estuviera en esta ciudad. Sé que ha estado en Cádiz y en Málaga, con su segundo marido de luna de miel pero aquí no ha habido forma de encontrar ni rastro de Lola Montes y sin embargo, lees las críticas que van diciendo de ella: «La famosa sevillana nacida en una familia de rancio abolengo en Sevilla acaba de llegar a la ciudad,...». Ella siempre dijo que era de Sevilla 100% y se inventaba que si era hija de un torero o que su padre era un héroe que había muerto en las guerras carlistas... Iba variando su versión y todo esto es lo que a mí me ha cautivado, cómo esta mujer pudo engañar a todos, al rey Luis I, al compositor Liszt,... a toda Europa que se puso a sus pies, con un personaje inventado sin haber pisado Sevilla.


M.G.- ¿Pero por qué se inventó todo esto? ¿Fue por salir de la mediocridad?

C.M.- Esto tiene su explicación pero cuando lo leas lo entenderás. Yo creo que lo hace para sobrevivir y ganarse la vida tras divorciarse a los 20 años de su primer marido, lo que la convierte en una mujer marcada en aquella Inglaterra victoriana. Cuando llegó a Londres, una profesora de la escuela de teatro, Fanny Kelly, ve su físico y le dice que para la danza clásica ya era tarde pero para el baile romántico como boleros si podría tener éxito. Así que le aconsejó hacerse pasar por española que bailaba boleros. Y coló, ¡vaya si coló!, pero lo malo es que era muy mala bailando y encima compitió con auténticas bailaoras buenas de flamenco de la época, como Pepita Peña.

M.G.- Lo mismo tenía hasta más éxito que las buenas.

C.M.- Yo creo que los que eran entendidos al final se daban cuenta de que era una embaucadora. De todos modos, por los testimonios que tengo, sí que tocaba bien las castañuelas. Además tenía arte, gracia, muy buen cuerpo y tendría también mucha picardía. Pero luego si lees las críticas que le hacían los críticos teatrales serios es que te tronchas. Hay uno que dice algo así como que tiene unas piernas fantásticas pero es mejor que Madame Montes se dedique a montar a caballo. Ella suplía la falta de técnica con la gracia, el desparpajo y la sensualidad. Y ya está. Se creó su personaje y fue vendiendo la marca España por todo el mundo cuando al final era irlandesa.


M.G.-  Me hacen mucha gracia las citas con las que abres el libro. Las dos primeras nos dan una pista sobre el tipo de mujer que era Lola Montes. O bien la adorabas o bien la aborrecías.




C.M.- Creo que este libro no va a dejar indiferente a nadie. Habrá lectores que a mitad del libro ya no la soporten porque en la parte central prevalece su faceta de manipuladora y te entra como una especie de indignación... De todos modos, el final es tan sorpresivo que el lector termina por reconciliarse con ella. 

En todo caso te diré algo. A estas alturas ya soy experta en mujeres rebeldes, adelantadas a su tiempo, poco dóciles, con fuerte carácter y temperamento pero nunca las juzgo. Creo que nunca hay que juzgar a los personajes, aunque si el lector quiere hacerlo, es libre. Pero menos aún juzgar a Lola Montes porque la mayoría de novelas anteriores a mi libro, siempre han mostrado el cliché de femme fatale y si lo hubiera sido, entonces no me hubiera pasado dos años de mi vida investigándola. Como digo, a mí lo que me puede de Lola es esa vena aventurera y todo lo que se inventó sobre su vida.

M.G.- Has mencionado que tenía un carácter fuerte. Entiendo que a ello contribuyó la infancia que tuvo. Su madre y su padrastro prácticamente se desentendieron de ella y por otro lado, cuando vivía en la India, tenía una aya que la consentía muchísimo.

C.M.- Pues sí, la falta de cariño de una madre, tan ausente y con la que tiene una relación tremenda debió de influirle mucho. Además Lola no tuvo nunca amigas, ni hermanas. Vivió solo y como pudo aunque eso sí, siempre con protectores. Lola era muy lista y siempre estaba en el lugar adecuado para conocer a la persona adecuada.

M.G.- Ni tampoco tuvo hijos aunque se casó varias veces.

C.M.- No. Lola fue una mujer con una salud débil que contrajo la malaria en la India y siempre padeció de fiebres palúdicas. Sin embargo no paró de viajar ni de recorrer el mundo. 

El problema de Lola es que era muy racial. No se conformó con ser la amante del rey Luis I, una amante al uso. Si se hubiera conformado con ser una especie de Madame Pompadour, hubiera tenido su lugar en la historia pero con el carácter que tenía,.. Nunca quiso estar a la sombra. Por eso, cuando se hace amante del rey, le exige pertenecer a la aristocracia bávara, y el rey la nombra condesa de Landsfeld, lo que fue un escándalo. Además le compra una villa palaciega donde la visita a diario. Decora la villa con todos los lujos. ¿Cuál es el problema? Pues que a medida que va pasando el tiempo se vuelve más arrogante, más exigente, y Lola empieza a intervenir en los asuntos de Estado y eso sella su destino hasta el punto del que el rey tiene que abdicar.

M.G.- Fue una bailarina mediocre pero a pesar de morir con tan solo cuarenta y años, le dio tiempo a ser muchas otras cosas. Dio conferencias y escribió libros.

C.M.- Sí, sí... En aquella época como bailarina española era muy mala pero como actriz valía mucho y para muestra un botón. Durante cuarenta años se representó a sí misma.  Y luego cuando llega a América se le ocurre representar en los escenarios la obra Lola Montes en Baviera donde se interpreta a sí misma como cortesana. Era una versión muy light porque el rey era un gran amigo y no quería perjudicarlo más. Se empeñó en ser actriz dramática pero no valía y en su lugar, los periodistas americanos la coronaron como la reina de la comedia.

Lola es un  ave fénix que resurge constantemente de sus cenizas. Cuando su belleza se marchita, ya no tiene agilidad y ya no llena auditorios, no pasa nada, ella se reinventa como conferenciante y se dedica a dar charlas por todas las ciudades americanas, charlas sobre la moda, la galantería o París y el amor. Es tal el éxito de estas charlas que ella empieza a ganar más dinero que Charles Dickens que en por esa época está también con su circuito de conferencias. Y fruto de su faceta de conferenciante publica en 1849 un libro pequeño titulado Las artes de la belleza o consejos de tocador de Madame Lola Montes, considerado el primer libro de consejos de belleza de la historia. La primera edición vendió 70.000 ejemplares. En todo lo que hizo triunfó aunque fuera una bailarina mediocre.

M.G.- ¡Qué fuerte! Y en un libro como este se hacía necesario incluir esas páginas llenas de fotografías de Lola, ¿verdad?

C.M.- Sí porque es una biografía, aunque se puede leer como novela. Además es la primera vez que invento unos diálogos para hacer más ameno la lectura pero te diré  que estos diálogos están basados en cartas auténticas.

M.G.- Cristina yo he estado viendo unos vídeos que la editorial ha colgado en Youtube sobre una presentación que habéis hecho y que me ha parecido interesantísima y divertidisima. Era como una representación teatral en la que tú interpretabas a Lola Montes. 




C.M.- Sí, decidí hacer una presentación muy original que fue un éxito de público. Los que nos dedicamos a escribir biografías, nos absorbe tanto el personaje que a veces ya no sabemos quiénes somos. Quise hacer un guiño a esta situación y efectivamente montamos una representación teatral con un decorado donde la actriz Juana Andueza se disfrazó de señor y se puso en la piel de todos los periodistas que Lola Montes conoció en América. Y por mi parte, hice el papel de Lola Montes. 

No fue necesario disfrazarme sino que me vestí como si fuera a montar a caballo, con la fusta en la mano que me dio mucho juego y hubo muchas carcajadas.

M.G.- Pero Cristina es que tienes una vis cómica fantástica. 

C.M.- Bueno, yo espero seguir vendiendo libros pero si al final esto no funciona... (risas). Mira yo creo que Juana y yo nos deberíamos ganar la vida como lo hizo Lola Montes, más que dando conferencias, pues representando su vida por todas las Españas y cobrando como hacía Dickens. ¡Me estás dando una idea! (risas). Es que la conferencias que daba Dickens las cobraba a un dólar la butaca. Lola Montes cobraba la butaca a tres dólares. Tú suma la cantidad y encima ella no tenía que darle a nadie una parte porque ella era su propio agente.

M.G.-  Última pregunta. ¿Tienes ya fichada a la siguiente mujer que se va a subir a este  homenaje?

C.M.- Siempre tengo en mente a alguna pero por ahora me voy a recuperar de Lola. Lo único que puedo adelantarte es que voy a seguir en mi empeño de descubrir mujeres desconocidas o presentar una cara desconocida de mujeres que han pasado a la historia y siempre en escenarios exóticos y remotos que me permita también viajar con la excusa del libro, claro. (Risas)

M.G.- (Risas) A ver, es un buen planteamiento sin duda. En fin Cristina que lo hemos pasado muy bien hablando de Lola Montes contigo, una figura singular que realmente debe llevar a todos los lectores. Muchas gracias por tu tiempo.

C.M.- Gracias a vosotros. Un placer.

Y así transcurrió la entrevista con Cristina Morató, verdaderamente un encuentro de lo más agradable y divertido.



 

[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]

miércoles, 24 de mayo de 2017

MUJERES (COMEDIA - 1939)



Año:1939

Nacionalidad: EE.UU.

Director: George Cukor.

Reparto: Norma Shearer, Joan Crawford, Rosalind Russell, Mary Boland, Paulette Goddard, Joan Fontaine, Lucile Watson, Phyllis Povah, Virginia Weidler, Marjorie Main, Virginia Grey, Ruth Hussey, Muriel Hutchison, Hedda Hopper, Florence Nash, Cora Witherspoon, Ann Morriss, Dennie Moore, Mary Cecil, Mary Beth Hughes, Margaret Dumont.

Género: Comedia.

Sinopsis: Un grupo de mujeres de la clase alta pasa la mayor parte del día entre salones de belleza y tiendas de ropa, siempre murmurando, con cotilleos y rumores. De repente, una de ellas descubre que su marido se ve a escondidas con una dependienta. Esta situación provoca un escándalo entre sus amigas, produciéndose diversas situaciones de celos, envidias y rumores.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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Hablar, leer y compartir, no hay nada mejor para llegar a lo desconocido, a aquello que se nos escapa, que se pierde entre tanta información que recibimos. Y hablando y compartiendo es como llegué estos días atrás a esta película, Mujeres, de un director muy conocido, George Cukor, con títulos fantásticos y muy conocidos como My Fair Lady (tiene muchísimos más). Pero hay tanto cine que es inevitable que se me escape entre las manos alguna cinta por descubrir. Por suerte, se puede poner remedio.

El cine en blanco y negro es de mis favoritos y si encima es una comedia de los años 40, apaga y vámonos. De ante mano ya sabía que me iba a gustar esta película aunque tengo que ponerle un pega que luego os contaré. Sin embargo, fue comenzar a verla y enseguida sentí que el argumento ya me sonaba. Tocaba sumergirse en don Google para comprobar que efectivamente hay un remake que lleva por título The Women y que está interpretado por Meg Ryan y Eva Mendes entre otras actrices. Hace mucho tiempo que la vi y no sabría decir qué me pareció. Así, a priori, creo que el despliegue femenino era más reducido pero es probable que me equivoque.

La sinopsis que aporta Filmaffinity es bastante certera. Un grupo de amigas de clase alta invierten sus horas entre tratamientos de belleza, reuniones de sociedad, almuerzos y chismorreos. El centro neurálgico de todos los rumores se centran en el salón de belleza Sidney donde la manicura Olga destapa la caja de los truenos. Se comenta que el señor Haynes tiene un lío con una dependienta de unos grandes almacenes, noticia que llega a oídos de la señora Haynes de la manera más inesperada, tras haber sido manipulada por su mejor amiga. Se desata así todo un torbellino de dudas, una tormenta de consejos que Mary Haynes no se atreve a seguir. A partir de este momento se pone sobre el tapete el papel de la mujer, ¿qué debe hacer en un caso así? ¿Se recomienda mirar hacia otro lado y dejar correr el asunto como abnegada esposa? El revuelo que se organiza en el entorno de los Haines y en la alta sociedad en general dará pie a todo un cúmulo de cotilleos, infidelidades, peleas, zancadillas, y en definita, dará al traste con unos cuantos matrimonios, hasta llegar a un desenlace, quizá algo precipitado, que conlleva una astuta venganza.

En Mujeres, ese grupo de féminas que parecen ser uña y carne dejan mucho que desear. No están tan unidas como cabría esperar ni son tan buenas amigas como aparentan. En realidad, toda la película está salpicada de ironía y sátira con unos diálogos envenenados que nos arrancarán más de una sonrisa. Además resulta que el marido infiel lo es con una dependienta, lo que supone una afrenta mucho más gravosa que si hubiera tenido un affair con una damisela de alta alcurnia. Se pone así en evidencia la hipocresía de la sociedad neoyorquina del momento que queda retratada por su cinismo, así como esas mujeres cuya única preocupación es estar estupendas y despejellar al prójimo. Pero tengamos sentido del humor.

A todo esto hay que unirle algunos juegos de palabras, carteles en centros de trabajo de lo más ineficaces, tópicos de todo tipo, y un baile de letras en el apellido de la señora Fawler muy agudo. Detalles en los que hay que fijarse pero que si no los percibes tampoco pasará nada. 

martes, 23 de mayo de 2017

ENTREVISTA a KEN APPLEDORN (De Detroit a Triana).

Resultado de imagen de ken appledornAutor

Ken Appledorn (Detroit, 1980) es un actor estadounidense afincado en España desde 2006. En su etapa universitaria se licenció en administración y dirección de empresas y viajó a Sevilla con intención de aprender español. Allí conoció a Jorge Cadaval (Los Morancos) quien, con el tiempo, se convertiría en su marido.

Dotado de una capacidad de observación, asimilación cultural y una vis cómica poco comunes, Ken ha llegado a conseguir la Biznaga de Plata al mejor actor de reparto en el Festival de Cine de Málaga por la película Casting y también ha sido nominado Mejor Actor Andaluz por su interpretación en The Extraordinary Tale.

Ken es un testigo privilegiado de las contradicciones, tópicos y momentos surrealistas, tan frecuentes en la vida española, que él relata, desde la perplejidad, el interés y el cariño, con simpatía y desparpajo. Un retrato sorprendente que provocará la sonrisa del lector.

Sinopsis

A comienzos del segundo milenio, llega a Sevilla Ken, hasta entonces el típico estudiante americano, que vive con su típica familia americana en la típica gran casa de un barrio residencial y cuya vida ha seguido paso a paso y punto por punto todos los tópicos que estamos acostumbrados a ver en las típicas películas americanas.

Ya en Sevilla, la ciudad más típico-tópica de España, Ken se aloja con una familia más sevillana que la Giralda e inicia un curso acelerado en españolismo, andalucismo y sevillanismo que sólo podía acabar de dos maneras: 
a) corriendo sin parar de vuelta a los USA 
b) cayendo fulminado por la idiosincrasia bética.

Ken se decidió por la segunda vía pero no sin antes hacer un máster en procesiones de Semana Santa, bodas gitanas y humor de la calle que resolvió con cum laude, convirtiéndose él mismo en más trianero que muchos que han nacido a la sombra del puente del Guadalquivir.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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La semana pasada conocí a Ken Appledorn, un ciudadano americano que lleva viviendo en España hace bastante tiempo hasta el punto que ya se ha aclimatado a nuestra forma de ser. Lo que no sé si también se habrá aclimatado a nuestras altas temperaturas en verano. Entiendo que no, porque al estío sevillano no hay quien se acostumbre y os lo digo en estos momentos que ya empezamos a sentir los abrazos del Lorenzo.

Probablemente, y esto es innegable, Ken hubiera pasado muy desapercibido si al llegar a Sevilla no hubiera conocido a Jorge Cadaval, uno de los dos miembros del dúo humorístico Los Morancos, con quien se casó hace unos años. Y seguramente ahora estaría viviendo en Estados Unidos, muy lejos de la vida que tiene en estos momentos, si no fuera porque se enamoró aquí y aquí se estableció por amor. Aún así, Ken se ha propuesto construir su vida al margen de su relación con Jorge. Su sueño de siempre fue convertirse en actor y ahí sigue luchando. 

Confieso que siempre fue una persona que me llamó mucho la atención, así que aproveché que sacaba libro para sentarme a hablar con él en uno de los rincones más típicos de Triana, Casa Cuesta, donde me lo encontré como un trianero más degustando una rica tostá de jamón. 

De Detroit a Triana es un libro simpático que solo pretende dar a conocer su experiencia en España y las anécdotas que vivió. No tiene otra finalidad más que la de entretener y realmente lo consigue. Hay pasajes verdaderamente divertidos que me han hecho pasar un buen rato pero sobre el libro ya os hablaré más adelante. Ahora os dejo con la entrevista. Esto es lo que Ken Appledorn nos contó hace unos días.


Marisa G.- Ken, yo tenía muchas ganas de conocerte porque, desde el primer momento que se conoce tu relación con Jorge Cadaval, yo no hacía más que preguntarme cómo te sentirías al caer en Sevilla, al caer en Triana y al caer en una familia como los Cadaval, tan singulares todos. ¿Tú has llegado a asimilar todo esto que te ha ocurrido?

Ken A.- No lo he pensado. Yo siempre me he dejado llevar sin plantearme demasiado las cosas. Me gusta probar cosas nuevas, experimentar, así que no es algo en lo que me haya parado a pensar mucho.

M.G.- Hombre, experimentar habrás experimentado lo suyo con los Cadaval (risas). Lo digo de buen talante porque son muchos, muy singulares,... 

K.A.- Sí, un montón. Ellos son una familia tan positiva, tan especial, tan divertida...

M.G.- Y tan unida. 

K.A.- Eso sí, tan unida. Y luego también, tanto la familia de Jorge como la mía son familias muy grandes, con muchos tíos y primos.

M.G.- Ken, tú desde pequeño soñaste con convertirte en actor, es una idea que te viene de tu infancia en Estados Unidos. He estado mirando en la solapa del libro que tú realmente tienes una trayectoria como actor. En la solapa figuran dos títulos cinematográficos pero resulta que has participado en muchas más películas. ¿Sigues luchando por hacerte un hueco en el cine español?

K.A.- Sí, sí, claro. He intentado hacerlo aparte de Jorge. Yo antes iba a los castings y no sabían nada. Ahora sí lo saben pero antes no. Era un guiri con acento andaluz, muy simpático, muy gracioso. Incluso en un par de castings me han comparado con el guiri de Los Morancos, sin que supieran que era marido del Moranco, y esto me hacía mucha gracia. Me reía por dentro. 

M.G.- Pero tu carrera como actor no se conoce mucho. A mí sinceramente me ha sorprendido. ¿Por qué crees que mucha gente no lo sabe?

K.A.- No, no ha sonado por lo que sea. En España es complicado. Incluso haciendo cosas buenas y haciendo buenos trabajos es difícil que te hagan un hueco. Como no suene el bombo es muy complicado. Interviene mucho el factor suerte.

M.G.- Pero tú no abandonas.

K.A.- No, no,... y ya verás, ya llegará.

M.G.- Ohh... eso suena a algo importante. ¿Tienes algún proyecto?

K.A.- Tengo un par de cosas que a ver si salen. Y luego también estoy haciendo un programa que se llama Me lo dices o me lo cantas, es como Tu cara me suena pero en plan parodia. Tiene muy buena pinta. 

M.G.- Entre películas y algún sketch con Los Morancos, llega este libro, De Detroit a Triana. ¿Con qué intención escribes el libro Ken?

K.A.- La idea salió por mi participación en el programa de Bertin Osborne. A Espasa le encantó la entrevista, mi desparpajo. Me llamaron al día siguiente y me propusieron escribir anécdotas desde mi perspectiva, cómo llegué a España y lo que me ha ocurrido aquí desde entonces. A mí me gusta escribir pero nunca había pensado contar mi historia y por eso al principio dije que no, porque me daba miedo, pero luego lo pensé. Así que me puse a escribirle cosas pequeñas y las mandaba y ellos me iban dando ideas sobre lo que contar, cuáles de esas anécdotas resultaban más interesantes y divertidas y cuáles no. Ellos me ayudaron a darle forma al libro.

M.G.- Pero a mí me surge una duda. Entiendo que el libro recoge anécdotas tuyas pero aquí también hay algo de ficción, ¿no?

K.A.- Hay como un 20% de ficción. Pero lo real es tal como lo cuento. Ahora soy menos inocente pero cuando llegué no me enteraba de nada, no pillaba nada, esos dobles sentidos que se usan aquí, y por eso el Ken de antes era mucho más gracioso que el de ahora, que ya llevo aquí un tiempo y estoy más acostumbrado. 

M.G.- Antes andabas desorientado.

K.A.- Claro, como no me enteraba, hacía preguntas y todo el mundo se reía con mis tonterías.

M.G.- Pero veo que dominas muy bien el castellano. De hecho, tienes tu acento extranjero pero tienes ese toque andaluz, no terminas las palabras, le quitas consonantes como nosotros. Me hace gracia escucharte decir «pensao» en vez de «pensado».



K.A.- Sí, se me ha «pegao» (risas).

M.G.- (Risas). Bueno Ken, el libro empieza con un prólogo magnífico.

K.A.- ¿Te ha gustado? A Jorge le va a encantar saberlo.

M.G.- Sí, sí, es divertidísimo. Tanto que me ha sabido poco. Dile a Jorge que la próxima vez se estire un poco más. Realmente te hace un gran favor. Este libro no podía tener mejor inicio.

K.A.- No, no, imposible. Además me alegro muchísimo que te haya gustado tanto porque es 100% Jorge. Fue muy gracioso porque estábamos en el AVE y le dije: «Jorge, ¿me haces el favor de escribirme el prólogo?» Y aceptó enseguida. Él me iba hablando en voz alta y yo lo iba escribiendo.

M.G.- ¡Ah!, que él te iba dictando el prólogo, ¿no?

K.A.- Sí, sí, así...

M.G.- Pues es maravilloso. Es un prólogo muy gráfico en el que te vas imaginando todas las situaciones, como la primera vez que probaste el gazpacho o el puchero. Me reído un montón.

K.A.- Es que fue todo como lo cuenta. Iba recordando todos esos momentos y era tal que así, con su hermana Maite venga dándome a probar cosas.

M.G.- (Risas) Ya me imagino.


Y Ken, el libro empieza contando cosas sobre tu infancia, tu familia, nos hablas también del momento en el que descubres tu homosexualidad. Tengo la sensación de que esa cuestión fue mucho más impactante para ti de lo que realmente cuentas. No sé si es así o solo son imaginaciones mías.

K.A.- Es que no quería profundizar mucho en ese tema. Creo que ya hay muchos libros que hablan sobre todo eso. Por supuesto es una cosa mucho más dura y más dramática de lo que cuento en el libro y mi madre se lo tomó mucho peor pero no quería reflejarlo tal y como fue porque yo no quería que el libro fuera de eso. Me apetecía hacer algo más divertido y más positivo, que mostrara mi amor por España y por Jorge y no solo la cuestión gay.

M.G.- Te entiendo. Y a ver, en Estados Unidos la primera persona que te habla de Triana es la señorita García, tu profesora de español. 

K.A.- Si, tengo que encontrarla.

M.G.- Pues eso te quería preguntar... Si tienes contacto con ella.

K.A.- No, aunque creo que puede estar por aquí, por Triana. Ahora tendrá unos setenta años o así. Me gustaría mucho verla. 

M.G.- Pero si ella vive aquí, es posible que se haya enterado de que estás con Jorge y que vives aquí.

K.A.- Bueno, yo me la encontré en mi segundo viaje a Sevilla pero ella estaba aquí de visita. Nos tomamos una cerveza y estuvimos hablando. De eso hace unos diez años. Yo conocí a Jorge hace quince pero no la he vuelto a ver.

M.G.- Fíjate qué curioso que una persona en Estados Unidos te hable de un barrio de Sevilla y al final acabes aquí.

K.A.- Sí, muy curioso. Recuerdo que yo ni sacaba buenas notas en sus clases. Me gustaba mucho como profesora pero era muy dura. 
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