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viernes, 29 de abril de 2016

EL OLVIDO QUE SEREMOS de Héctor Abad Faciolince.


 Editorial: Seix Barral.
Fecha publicación: 2007.
Nº Páginas: 280
Precio: 18,50 €
Género: Narrativa.
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-322-1242-0


Autor 

Nació en Medellín, Colombia. En esta ciudad realizó estudios —todos inconclusos— de medicina, filosofía y periodismo. Después de ser expulsado de la Universidad Pontificia Bolivariana (por un artículo irreverente contra el Papa) viajó a Italia, donde se graduó en literaturas modernas. Regresó a Colombia en 1987, pero ese mismo año, después de que los paramilitares asesinaran a su padre y de recibir amenazas contra su vida, se refugió en Italia, donde fue lector de español hasta 1992. Nuevamente en Colombia, trabajó como traductor del italiano e inició su carrera de escritor. Ha publicado, además de Angosta (Seix Barral, 2004), otras tres novelas: Asuntos de un hidalgo disoluto (1994), Fragmentos de amor furtivo (1998) y Basura (2000), con la que obtuvo el Primer Premio de Narrativa Innovadora de la Casa de América de Madrid. Ha publicado además un libro de cuentos, Malos pensamientos (1991); de viajes, Oriente empieza en El Cairo (2001); un diccionario personal, Palabras sueltas (2002), y un libro de género incierto, Tratado de culinaria para mujeres tristes (1996). Su obra ha sido traducida al inglés, italiano, alemán, portugués y griego. Actualmente trabaja como columnista en la revista Semana, de Bogotá.


Sinopsis

El médico Héctor Abad Gómez dedicó sus últimos años, hasta el mismo día en que cayó asesinado en pleno centro de Medellín, a la defensa de la igualdad social y los derechos humanos. El olvido que seremos es la reconstrucción amorosa y paciente de un personaje; está lleno de sonrisas y canta el placer de vivir, pero muestra también la tristeza y la rabia que provoca la muerte de un ser excepcional.

Conjurar la figura del padre es un reto que recorre consagradas páginas de la historia y de la literatura. ¿Quién no recuerda las obras de Kafka, Philip Roth, Martin Amis o V. S. Naipaul sobre su verdadero o cuestionado progenitor? Ahora será también difícil olvidar este libro desgarrador de Héctor Abad Faciolince escrito con valor y ternura. 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]



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Dicen que los que se van no nos abandonan totalmente si conseguimos mantenerlos en la memoria y recordarlos con frecuencia. No sé si os ha pasado alguna vez, eso de pensar en esos seres queridos con más frecuencia ahora que no están que cuando vivían. No deja de ser curioso, como tampoco deja de serlo que recurramos a la memoria para aliviar un dolor enraizado. Pensar, recordar, vivir,... En cualquier caso, ¿quién recordará a los que recordamos hoy cuando nosotros ya no estemos? ¿Los que vengan detrás los recordarán? ¿Cuánto tiempo nos recordarán a nosotros? Sí, para ser viernes esta entrada está resultando bastante deprimente pero son reflexiones a las que te conduce El olvido que seremos, una novela de Héctor Abad Faciolince que hemos leído recientemente en el club de lectura, en la que el autor hace un profundo homenaje a su padre, Héctor Abad Gómez. 

Con este título tan precioso, un verso del poema Epitafio de Jorge Luis Borges, el autor nos acerca a la figura de un hombre que le marcó para siempre, un médico, defensor de los Derechos Humanos, del que jamás  había oído hablar. Al igual que nos descubren lugares, los libros nos descubren personas y con la lectura de El olvido que seremos he hecho un gran descubrimiento. 



Si haces una búsqueda en Internet bajo la referencia «Héctor Abad Gómez» te aparecerá muchísima información. Héctor Abad, médico de profesión, nació en Jericó (Antioquía) en 1921 y murió  en Medellín en 1987, tras ser asesinado a plena luz del día. Comprometido con la sociedad que le tocó vivir, luchó en favor de una salud pública al alcance de todos para mejorar las condiciones de los más desfavorecidos, haciendo especial hincapié en la medicina preventiva con el objeto de evitar enfermedades y males mayores. Pero sus ideas no fueron siempre bien acogidas y tuvo más de un roce con compañeros de profesión o con el órgano directivo de la Universidad de Medellín en la que ejercía como profesor. Aquello le obligó a exiliarse por temporadas pero continuó poniendo en práctica sus ideas en otros países menos desarrollados. 

¿Cómo, quién y por qué asesinaron a Héctor Abad? Hay múltiples reportajes y artículos en periódicos digitales pero aquí lo que nos interesa es saber qué nos cuenta el autor en esta novela y a eso voy. 

Héctor Abad Faciolince tira de sus recuerdos de niño para narrarnos parte de su biografía, cómo era su familia, su infancia, su adolescencia, su época estudiantil y sus primeros trabajos, todo ello como excusa para hablarnos de su padre hasta el mismo momento de su muerte, cuando el autor contaba con 28 años. Nacido en el seno de una familia numerosa, con cinco hermanas más, se forja una relación intensa y poderosa entre padre e hijo, como si fueran una isla en medio de un mar de mujeres. Dice Héctor Abad que el amor que él profesaba a su padre era profundo y animal, muy superior al que sentía por su madre, una mujer más seria y más estricta pero profundamente generosa, al menos es lo que yo he advertido tras la lectura. 

El autor describe a su padre como un hombre que no tenía nada suyo. Ayudaba a todo aquel que se lo pidiera y no le importaba incluso dar dinero a quien más lo necesitaba. La madre, más allá de recriminar la actitud del marido, le dejaba hacer pero la economía familiar se resentía y por eso decidió abrir una empresa. De ahí que antes dijera que me ha aparecido una mujer generosa, que en vez de actuar en contra lo hace a favor, encargándose de traer sustento a casa, consiguiendo que su empresa prospere y crezca en una época en la que una mujer empresaria podía resultar incómodo. Y en el plano familiar, Héctor Abad sentía delirio por sus hijos, a los que trataba a todos por igual, sin distinción de edad o género, permitiendo que pensaran por ellos mismos, dándole medios para que se forjaran un pensamiento a través de los libros de su biblioteca, lecturas que no todo padre pondría al alcance de unos niños.

«Sin este amor desmesurado que me dio mi papá, yo hubiera sido alguien mucho menos feliz». [pág. 25]

Héctor Abad Gómez prefería ser médico de la calle y no médico de consulta, siempre procurando buscar soluciones a cuestiones sanitarias que la sociedad obviaba. Empeñado en prevenir antes que curar, venía a decir que, en esos barrios pobres de Colombia, bastaba con abastecerlos de agua potable e incrementar la higiene, no solo personal, sino de las calles, las viviendas... Solo con eso podría reducirse el porcentaje de enfermedades y fallecidos. Leer en boca de su hijo todo lo que este hombre hizo o pretendía hacer me condujo a una reciente conversación que mantuve con mi médico no hace mucho. Hablábamos de la Seguridad Social, un sistema realmente importante al que no siempre valoramos pues estamos acostumbrados a su existencia en nuestro país cuando en otros lugares del mundo no existe. Sin embargo, los gobiernos y sus recortes se lo están cargando. Decía mi médico que la Seguridad Social ya no hace medicina preventiva a nivel usuario o de consulta, sino que simplemente se limita a curar cuando el problema ha surgido. Esto provoca un profundo malestar en el paciente que siente que no está siendo atendido como debería y que, a la postre, cuando el leve síntoma se ha convertido en gran problema, resulta el más perjudicado. Héctor Abad prefería atajar los problemas antes de que se manifestaran pero sus ideas resultaban ¿demasiado modernas? No lo sé. La cuestión es que se granjeó muchos enemigos porque ponía en tela de juicio la labor de los demás. Tan diferentes eran sus ideas, lo señalaban tanto, que hasta resultaba complicado encontrar un colegio a los niños. No todos los directores de los centros educativos estaban dispuestos a acoger en sus aulas a la prole del doctor Héctor Abad. De ideas izquierdistas fue considerado un peligro en las aulas de la conservadora Universidad de Medellín, pues podía sembrar en la mente de sus alumnos la semilla de la libertad y el libre pensamiento y eso resultaba altamente perjudicial.

Siendo médico, es obvio que la medicina sea uno de los temas que más se toquen en la novela pero habrá otros tantos como la religión. Su esposa, Cecilia Faciolince era sobrina del arzobispo y se crió con él. La madre del autor se educó con una fuerte carga religiosa que intentó transmitir a sus hijos, algo en lo que el médico no se metía. Dejaba que cada uno eligiera su camino pero, con un toque de humor, el autor nos cuenta que el mujerío de su casa estaba enfermo de catolicismo y que su padre venía a ser el remedio a tanta beatería. 

jueves, 28 de abril de 2016

ENTREVISTA a CLARA PEÑALVER (La fractura del reloj de arena).


Autora
Clara Peñalver nació en Sevilla el 23 de abril de 1983 y se considera muy afortunada por celebrar su cumpleaños el día del Libro. Es licenciada en biología por la Universidad de Granada, ciudad en la que vive y de la que se declara fervientemente enamorada. Es autora de Sangre (Premio Mejor Escritora Novel en el Festival Imaginamálaga 2010) y de los libros que forman la serie de Ada Levy (Cómo matar una ninfa, El juego de los cementerios y La fractura del reloj de arena). También ha escrito «La venganza de Ada», un relato corto protagonizado por esta intrépida detective, publicado en la edición digital de las dos primeras entregas de la serie. Además, con la editorial Beascoa, Clara publica una línea de libros muy diferente: la colección «Hoy estoy...», formada por títulos infantiles centrados en la creatividad y la inteligencia emocional. Asimismo, Clara Peñalver es la presentadora del programa sobre arte de RTVE La mitad invisible.

Sinopsis
El nuevo caso de Ada Levy llega en el peor momento. Acaba de terminar la relación con el hombre que creía el amor de su vida, y, por si fuera poco, una de sus mejores amigas sufre de cáncer cerebral. Ada se siente obligada a pedir ayuda a la última persona a la que desearía ver: su padre, reconocido oncólogo y el hombre que la maltrató en su niñez.

Ante esta desalentadora situación, la detective casi no tiene fuerzas para investigar la desaparición del cadáver del prestigioso abogado Fernando Castellano. Sus hijos ilegítimos, apremiados por realizar las pruebas de ADN que confirmen la paternidad, quieren cerrar el asunto cuanto antes. Sin embargo, un paquete de remitente anónimo se convertirá en la clave para desentrañar un escabroso entresijo de intrigas familiares que llevará a Ada más allá de sus límites.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Ada Levy es una joven investigadora a la que ya hemos conocido tiempo atrás. Su creadora, Clara Peñalver pasó por Sevilla la semana pasada para presentarnos la tercera entrega de esta saga, La fractura del reloj, un tipo de novela policíaca que con un añadido que la hacen diferente. 

De la saga, solo he leído las dos últimas y he decir que me han parecido muy entretenidas pero de mis impresiones ya os hablaré más adelante. De momento os dejo con la entrevista que le hicimos a Clara. Esto es lo que nos contó.


Marisa G.- Clara nos vimos en Septiembre del 2014 con la novela anterior, ¿cómo te ha tratado la vida hasta ahora?

Clara P.- Pues me ha tratado muy bien. Estoy mucho más cansada que en aquella época pero muy contenta. Desde esa fecha, aparte de seguir trabajando en esta novela, he tenido varias publicaciones infantiles para trabajar el campo de la inteligencia emocional y además en abril del 2015 empecé a trabajar en televisión, con lo cual, al final, ha habido un cambio bastante importante a nivel cualitativo y cuantitativo.

M.G.- Y este programa de televisión que se llama La mitad invisible, ¿esto cómo surge?

C.P.- Pues surge de una forma totalmente sorprendente. De repente un día recibo un correo electrónico de Blanca Flaquer, la directora del programa. Ese correo lo entendí como que estaban preparando un programa sobre un tema determinado y querían contar con mi opinión. De entrada me resultó extraño porque se trataba de un programa sobre arte, de esos sesudos de La 2, pero bueno, yo les facilité mi teléfono y cuando me llamaron me explicaron que buscaban presentadora. Por lo visto habían encontrado vídeos míos en Internet, alguna entrevista en televisión y les había gustado lo suficiente como para llamarme. Estuvimos seis u ocho personas en el proceso de selección y al final me cogieron a mí. Fue una cosa súper sorprendente. Nunca me había imaginado trabajando de forma seria en televisión. La experiencia está siendo muy bonita porque es un tema de cultura en el que se la trata de una manera muy especial, no solo desde el punto de vista sesudo y catedrático sino también con un toque de humor y perspectivas distintas. Es un formato muy especial y muy bonito dentro del campo del arte.




M.G.- Yo he estado viendo algunos programas. Se tratan temas muy diferentes, desde la Dama de Elche hasta el jazz, género musical al que llegaste gracias a Ada, la protagonista de tus novelas.

C.P.- Efectivamente. Y sí, se toca desde arquitectura, pintura, escultura, cine,... Cualquier cosa que se pueda llamar cultura. Me han dado la oportunidad de meterme en la cabeza de un montón de mentes creativas que saben mucho de lo que hablan y eso para mí es fascinante. 

M.G.- Habrás aprendido un montón, imagino.

C.P.- Estoy aprendiendo un montón. Es indescriptible. No podría explicarte bien lo que me aporta el mundo de la tele ahora mismo, tanto a nivel personal como laboral.

M.G.- Pues vamos a hablar del libro. En la anterior entrevista, ya al final, me comentaste que estabas escribiendo una nueva novela pero que estabas en un escollo porque no sabías qué hacer con un muerto. Aquello me hizo mucha gracia pero ahora veo que has superado el escollo con creces.

C.P.- (Risas) Fíjate si llevo tiempo con el muerto metido en la cabeza. De hecho me ha dado más de un quebradero de cabeza, sobre todo a la hora de averiguar la manera de sacarlo del cementerio. ¿Cómo lo saco de la sala de tanatopraxia? ¿O del recinto? Eso fue un escollo bastante importante. Lo que pasa es que tuve la suerte de contar con José Antonio, el verdadero gerente del cementerio y, en este caso, también personaje de la novela, que me enseñó todos los recovecos del cementerio, me presentó a gente que conocía algunas zonas todavía mejor que él y poco a poco fui encontrando la forma de sacarlo y de llevármelo. 

M.G.- Porque esta historia, La fractura del reloj de arena, es una nueva aventura de tu personaje, esa detective privado llamada Ada, que intenta averiguar qué se esconde detrás de la desaparición del cadáver de un abogado de reconocido prestigio. Pero la cosa se complica, ¿verdad?

C.P.- Sí, en realidad ella piensa que está buscando simplemente un cadáver con un tema de herencia detrás porque es lo que suele ocurrir en estos casos, siempre giran en torno a herencias y a temas de dinero, pero Ada al final termina metiéndose en una historia de familias, cargada de secretos oscuros que han marcado mucho a un personaje concreto. Es una bola de nieve que se generó en el pasado y en la actualidad está a punto de estallar. 

Me ha gustado meterme en el mundo del secreto familiar porque me ha dado mucho juego con Ada ya que me permitía también trabajar su pasado. El centro de esta novela es el pasado y especialmente el peso del pasado.

M.G.- En la novela mencionas que eso de que desparezcan cadáveres no es algo tan extraño. Citas unos cuantos ejemplos. 

http://www.20minutos.es/noticia/573643/0/desaparece/cadaver/herencia/
C.P.- Yo tampoco podía imaginarme que fuera algo tan relativamente común. Conocí el caso del empresario de Cee, que fue el que prácticamente me inspiró. Pensé que aquella historia daba para una novela. Pero no sabía que hubiera tantos casos. Tú escribes en Google "Cadáver desaparecido cementerio" y aparecen muchos casos y muchos muy famosos como por ejemplo el de Charles Chaplin. Aquello me dejó muy impresionada y más aún la reacción de su mujer al conocer la desaparición del cadáver de su marido. 

M.G.- Le dio totalmente igual. 

C.P.- Sí, sí. Hay muchas historias relacionadas con cadáveres desaparecidos que constatan que la realidad siempre supera a la ficción. 

M.G.- Como dices, esta novela te la inspira esa noticia que lees pero, ¿qué ocurre con las novelas anteriores? Sé que tienes contactos en la Policía y no sé si a través de tus amistades y alguna cosa que te puedan comentar encuentras la inspiración.

C.P.- No. Los temas nacen de forma fortuita. Por ejemplo, con El juego de los cementerios, la historia nace a raíz de mis visitas a los cementerios. Hago necroturismo porque me apasiona el impacto que tiene la muerte sobre la gente viva. El visitar cementerios me da muchísima información. Y lo que me ocurrió fue que, después de estar en multitud de cementerios en distintos puntos de España, me fijé en que había un tipo de lápida que se repetía mucho y me planteé inventarme a un asesino en serie con una relación extraña con unas lápidas repetidas. Realmente me surgen ideas de cosas que no tienen importancia ninguna pero basta con pasear con un filtro distinto en los ojos para captar la información de otra manera. 

M.G.- Muchos cementerios en la novela anterior, un único cementerio en esta nueva, el cementerio de Granada. ¿Has llegado a visitar el de Sevilla?

C.P.- He visitado el de pueblos cercanos a Sevilla pero no el de la capital.

M.G.- Hay obras escultóricas alucinantes.

C.P.- Sí, me queda pendiente el de Sevilla y el Huelva. Con el de Cádiz tuve la suerte de poder visitarlo, una vez desalojado y exhumados los cadáveres porque se trasladaban a Chiclana. Fue maravilloso. 

M.G.- Pues no te pierdas el de aquí porque si te gusta y eres capaz de verlo desde otro punto de vista te vas a llevar una sorpresa.

C.P.- Lo haré sin duda.

M.G.- Y en cuanto al cementerio de Granada, el de San José, me has comentado que lo has visitado pero te lo habrás tenido que aprender de memoria. Hasta nos facilitas un pequeño mapa de su distribución en la novela. 

C.P.- Bueno, he de decir que el mapa está alterado porque claro, si estoy dando tanta información sobre cómo sacar un cadáver del cementerio, pensé que sería mejor alterar un poco la planta del mismo, para despistar. A ver si a alguien se le va a ocurrir robar un cadáver y me van a culpar a mí.

M.G.- (Risas) ¡Imagínate!

C.P.- No, no, claro... Tenía que cambiar algo. Ese cementerio también tiene unas obras maravillosas, con mucha historia detrás, incluso tiene un trozo de un palacio musulmán en el centro, el Patio de los Alixares. Tiene tantísimo monumento que es un sitio que siempre me ha gustado visitar. 


M.G.- Y Clara, en la novela anterior Ada viaja mucho por España pero en esta nueva entrega no se mueve de Granada. Leyendo la novela, he notado que tú tienes un gran amor por Granada. Se nota mucho en las descripciones. 

C.P.- Pues me alegra que me lo digas porque es lo que llevo intentando desde la primera novela de Ada. Yo no me he sentido cómoda de verdad describiendo la ciudad hasta que no he tenido las palabras adecuadas para hacerlo y eso ha sido ahora. Para mí escribir de Granada y sobre Granada en esta novela ha sido una de las partes más especiales hasta el punto que la ciudad era un personaje más.

M.G.- Bueno, y hablemos ahora de Ada. Ella es un personaje peculiar, con sus muchos vaivenes y en esta novela la he notado un pelín más descentrada porque tiene mucho lío en el terreno personal, unos problemas que, hasta prácticamente la mitad de la novela, eclipsan todo lo que es la investigación del caso.

C.P.- Si te fijas en la primera mitad de la novela, que se titula Silencio, hay silencios de corchea y desaparece la música de su vida. Ada está pasando en esos capítulos por una depresión. Necesito centrarme mucho en el tema personal de Ada, en la enfermedad de su amiga Cristina o en la relación que ella tiene con su padre, para justificar que Ada esté pasando por una depresión y además para hacer que todo eso afecte a su trabajo. Lo que yo defiendo es que los personajes, si queremos que se parezcan a la vida real, se tienen que sentir afectados por sus problemas. Y sí, para darle el punto de crecimiento que quería darle en esta novela, he necesitado romperla del todo para volverla a reconstruir, algo que ocurre cuando aparece la canción Sunrise de Norah Jones. Es entonces cuando ella descubre que puede darle un giro a su vida, rehacer la forma en la que ella maneja el pasado.


M.G.- Es verdad que hay mucha más carga dramática en esta novela. Tocas temas complicados y duros.

C.P.- Da la casualidad que esos temas me han tocado muy de cerca en estos últimos tiempos. La historia estaba planteada así desde que se me perdió el muerto (risas), pero quizá si hubiera escrito la novela un año antes, lo mismo no hubiera tratado el tema del cáncer como lo he tratado o no habría hablado del tema del maltrato tal y como lo he hecho. Es que ha coincidido durante una serie de meses, esos temas han estado muy presentes en mi vida y para mí se han convertido en una parte muy sensible de la novela y no he podido evitar contarlo de esa forma. Creo que me ha venido muy bien hacerlo así para Ada porque necesitaba un revulsivo para el personaje y mis vivencias me han ayudado a que Ada pegue el cambio de verdad.

miércoles, 27 de abril de 2016

LA FIESTA DEL CINE 2016.

¡Buenos días! Ya tenemos encima una nueva edición de La fiesta del cine. A estas alturas la mayoría sabrá de lo que se trata, conseguir una acreditación con la que podrás comprar una entrada de cine a 2,90 € durante los días 9, 10 y 11 de mayo.



¿Has elegido ya que pelìcula te apetece ver? Pues para que no te quedes sin tu acreditación, debes visitar esta web. Si es la primera vez que accedes a esta promoción, tendrás que acreditarte, rellenando un formulario con tus datos personales y seguir los pasos que te indiquen. Pero si por el contrario ya has disfrutado de esta promoción en ediciones anteriores, entonces eres un veterano y bastará con que introduzcas tu dirección de mail y tu fecha de nacimiento. Acto seguido te harán llegar tu acreditación al correo electrónico. Como siempre, una vez que obtengas tu acreditación podrás comprar tu entrada en taquilla o bien, si no quieres hacer cola, podrás comprarla también por internet. Y un consejo, revisa primero los cines que se han acogido a esta promoción aquí.

Es muy fácil y una oportunidad estupenda para disfrutar del cine a un precio más que asequible. Ahora a esperar a la cartelera de esos días para ver qué películas deseamos ver.

No te quedes sin tu acreditación.



[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]

martes, 26 de abril de 2016

Presentación TRES MIL VIAJES AL SUR de MANUEL MACHUCA.

Cañada Real, Las barranquillas, El Carbanyal, Campano, Los asperones, La Palmira,... En cada ciudad española hay un barrio marginado, uno de esos a los que la sociedad da la espalda, al que se le cuelga etiquetas y estigmatizamos. De esos barrios siempre se muestra su lado más negativo -la delincuencia, las drogas, el deterioro-, que lo hay, eso no se puede negar, pero también hay otra cara, mucho más amable que no interesa mostrar, o al menos, no se hace tanto hincapié en ella. 

En Sevilla tenemos el Polígono Sur, un área formada por un grupo de barrios al que popularmente se le conoce como Las Tres Mil Viviendas. Seguro que has oído hablar de él pues la televisión se ha encargado de difundir lo que sucede entre sus calles pero solo se ha encargado de sacar lo peor, porque es un barrio en el que existe todo lo mencionado en el párrafo anterior pero también hay familias, hombres, mujeres y jóvenes que representan otra realidad, la de gente trabajadora y humilde que ha nacido y se ha criado allí, que intenta subsistir con escasos medios, que luchan por mantener la dignidad. A esos barrios también se han visto abocados otras familias que, por circunstancias, han tenido que renunciar a sus casas en otros puntos de la ciudad y trasladarse al Polígono Sur.

El escritor Manuel Machuca conoce bien esa zona. Lleva diez años colaborando con Caritas en un proyecto para garantizar el acceso a los medicamentos y a la educación para la salud a personas que carecen de recursos económicos. Ha conocido a hombres y mujeres diferentes, cada uno con su problemática individual y eso le ha permitido acercarse a una realidad menos visible. Con el contacto directo entendió que había que contar una historia o cuatro, las que se recogen en su última novela, Tres mil viajes al sur.




El pasado viernes se presentó la novela, en un acto que tuvo lugar en la Casa Hermandad de San Bernardo. El acto fue presentado por el editor de Anantes, Ismael Rojas, y participaron la poetisa Anabel Caride, la Comisionada por el Polígono Sur, María del Mar González, y el escritor y periodista, Antonio Ortega Rubio. 

No fue una presentación al uso. Si algo caracteriza las puestas de largo de las novelas de Machuca es la original y la combinación de elementos. O decidme, ¿cuántas veces habéis asistido a la presentación de una novela y habéis escuchado un rap?

Poetas sureños

¿Qué es lo que pretendía Manuel Machuca con esto? Luego os lo cuento.

El acto se inició con la lectura de un poema, uno de las seis piezas escritas y recitadas por Anabel Caride, nacida y criada en la barriada de La Oliva, muy cerca del Polígono Sur. Estos poemas se intercalan entre las cuatro historias que conforman el esqueleto de la novela, cuatro historias que llevan nombre de mujer -Josefa, Alberta, Blessing y Esperanza-, espejos de la vida en el barrio.  A continuación nos dio la bienvenida el Hermano Mayor de la Hermandad de San Bernardo a quien había que agradecer que cediera las instalaciones de la Hermandad.

El editor de Anantes Ismael Rojas también nos dio la bienvenida y agradeció nuestra presencia y la del Director General de Innovación Cultural y del Libro de la Consejería de Cultura, Antonio José Lucas Sánchez, que recordó que estábamos en las vísperas no solo del Día del Libro sino también de la Feria del Libro en Sevilla que arrancará el próximo jueves. 

Entre lectura de un poema y otro, tomó la palabra María del Mar González, Comisionada para el Polígono Sur, quién recalcó que esta novela es un viaje al sur, para conocer a esas personas que un día tuvieron que abandonar otros barrios de Sevilla en otras latitudes para trasladarse al Polígono Sur, o a esos inmigrantes que se vieron forzados a dejar atrás su país en busca de un futuro mejor y que hoy han sido acogidos en el Polígono Sur, o de esos jóvenes que salen a estudiar, o de aquellos que regresan años después, y también viajes de hombres y mujeres que desempeñan su trabajo allí, ayudando a sus vecinos. Para María del Mar González, «Tres mil viajes al sur es un libro épico que relata la lucha diaria de sus protagonistas y que representa el sufrimiento de tanta gente para sacar adelante a sus familias».

Además recalcó que las mujeres son las protagonistas de esta novela porque las familias en el Polígono Sur son eminentemente matriarcales, son las que sustentan el peso de la familia y las que alimentan la convivencia. «Manuel ha hecho un homenaje a estas mujeres y un canto de esperanza de este barrio por salir adelante».

Pero es importante destacar que Tres mil viajes al sur no es un libro sobre el Polígono Sur sino sobre todos esos barrios - contenedores en los que las ciudades vuelcan a las personas que les sobra y los rodea de muros, ya sean imaginarios o físicos. Dijo la Comisionada que el Polígono es mucho más de lo que se ha contado de él. Esa parte negativa que todos conocemos existe y es una realidad pero también tiene una cultura viva que se renueva y prueba de ello es la actuación a la que dio paso. Las niñas y niños de la Escuela de Arte de la Fundación Alalá, una institución que trabaja con las familias y los jóvenes para que se formen y canalicen su arte, nos deleitó con dos actuaciones.


Vídeos:



[Vídeos tomados del Facebook del autor]

Tras esta actuación pudimos ver a los Poetas sureños, jóvenes que ya os he mostrado al inicio de este post y que hacen un hip hop muy particular con canciones que educan en valores. Han grabado discos y vídeos y su canal en Youtube reciben miles de visitas. 


Por su parte, el periodista y escritor Antonio Ortega, nacido y criado en el Polígono Sur, agradeció a Manuel Machuca esta presentación tan original y participativa. Para el periodista, Machuca no solo cuenta en la novela la historia de cuatro mujeres del Polígono Sur sino también la historia de otras tantas mujeres en los distintos barrios deprimidos que se puedan encontrar por la geografía española. Son historias cotidianas de mujeres que bien podrían ser las madres o hermanas de los amigos con los que él se crió y jugó de pequeño.

Ortega recalcó las virtudes del barrio y habló también de sus defectos a los que hay que dar una solución. Sin embargo, afirmó que «el barrio es muchas veces desagradecido con sus propios hijos».

Tres mil viajes al sur le ha permitido volver de nuevo al barrio, le ha hecho pensar en la crueldad del destino y lo injusto que resulta que otros, los que menos lo conocen, cuenten la historia de un barrio cuando quien realmente la tiene que contar son sus vecinos, pues Sevilla le ha dado la espalda, no ha hecho nada por ellos y encima los ha encerrado entre muros. Además enfatizó que en el barrio no solo hay drogas y delincuencia, sino también abogados, pedagogos, actores, periodistas, artistas y flamencos,... Gente normal y corriente, como el resto de la sociedad. «Pero la administración quiso hacer un gueto de aquello, nos puso un cliché y con ese sambenito seguimos luchando. Es cierto que el Polígono es lo que dicen de él pero también es lo que estamos viendo esta tarde en esta presentación».

Terminó diciendo que, aunque vive en otro barrio -El Cerro del Águila- se considera periodista del Polígono Sur, «allí se despertó mi vocación por el periodismo, por la escritura y por el flamenco». Animó a la gente del barrio a luchar por lo que realmente son.

Le tocaba el turno de palabra a Manuel Machuca:



Para concluir el acto, y seguir mostrando lo que en el barrio se hace, la Comisionada nos explicó que el Centro de Educación Permanente para personas adultas intenta transformar la realidad y de paso transformar el barrio. Para ello trabaja con personas de todas las edades, incluso con mujeres y hombres de más de setenta años que han empezado a leer y escribir. También hacen tertulias y  cuentan con un grupo de teatro que, en palabras de la Comisionada, posee un «nombre que es toda una declaración de principios, No nos duele ná,  y cuyo componente más joven tiene 69 años». Ellos inventan sus obras, las construyen basándose en lo que ven día a día, en la vida cotidiana del barrio o bien haciéndose eco de las noticias políticas, sociales o económicas del país. Os dejo una muestra de lo que estas simpáticas abuelas son capaces de hacer.


Y antes os preguntaba qué es lo que Manuel Machuca pretendía con una presentación como esta. Pues lo que han dicho ya los participantes al acto, mostrar una realidad que dista mucho de lo que se conoce sobre el Polígono Sur. Ya que muchos sevillanos somos muy reacios a poner un pie en esas calles, él quiso traernos un pedacito de esos barrios y mostrarnos otra cara. Es de justicia.

Y el acto concluyó con la emisión de un vídeo que se ha grabado para esta presentación y que os muestro en último lugar y, por supuesto, con la firma de ejemplares. 




Una versión muy primitiva de Tres mil viajes al sur llegó a mis manos hace un año. Desde entonces ha cambiado mucho y estoy segura de que me enfrentaré a una nueva lectura descubriendo su argumento casi por primera vez. Muy pronto os hablaré de mis impresiones que, desde ya, estoy convencida que serán muy favorables. 


Título: TRES MIL VIAJES AL SUR.
Finalista Premio de Novela Ateneo de Sevilla.
Autor: Manuel Machuca.
Editorial: Anantes.
Género: Novela.
Nª Páginas: 268
Precio: 17 €
ISBN: 978-84-944814-4-4






Sinopsis

Tres mil viajes al sur, obra finalista del Premio Ateneo de Sevilla de novela 2015, se inspira en la historia de cuatro mujeres que viven en los suburbios de una gran ciudad. Contada con voces narrativas diferentes, encarna la odisea de esas mujeres obligadas a abandonar sus barrios o países de origen, su desarraigo, su soledad, su esperanza y su lucha diaria. Algunas por huir de un entorno de pobreza y exclusión, otras por cambiar el mundo que les rodea.

Manuel Machuca novela la historia real de muchas personas que habitan en nuestras ciudades, para lo cual ha recorrido el extrarradio, ha visitado a sus protagonistas en sus casas y en los cruces de las grandes avenidas donde día a día se ganan la vida. 






[Algunas fotos e imágenes tomadas de Google]




lunes, 25 de abril de 2016

EL VIEJO Y EL MAR de Ernest Hemingway.

 

Editorial: Debolsillo.
Fecha publicación: 2003.
Nº Páginas: 160
Precio: 5,95 €
Género: Novela.
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 9788497594585


Autor

Ernest Hemingway, nacido en 1899 en Oak Park, Illinois forma parte ya de la mitología de este siglo, no solo gracias a su obra literaria sino también a la leyenda que se formó en torno a su azarosa vida y a su trágica muerte. Hombre aventurero y amante del riesgo, a los diecinueve años se enroló en la Primera Guerra Mundial como miembro de la Cruz Roja. Participó en la guerra civil española y otros conflictos bélicos en calidad de corresponsal. Estas experiencias, así como sus viajes por África, se reflejan en varias de sus obras. En la década de los años veinte se instaló en París, donde conoció los ambientes literarios de la vanguardia. Más tarde vivió también en lugares retirados de Cuba o Estados Unidos, donde pudo no solo escribir sino también dedicarse a una de sus grandes aficiones, un tema recurrente en su producción literaria: la pesca. En 1954 obtuvo el Premio Nobel. Siete años más tarde, sumido en una profunda depresión, se quitó la vida. Entre sus novelas destacan Adiós a las armas, Por quién doblan las campanas o Fiesta. A raíz de un encargo de la revista Life escribió El viejo y el mar, por la que recibió el Premio Pulitzer en 1953.

Sinopsis

Con un lenguaje de gran fuerza y sencillez, El viejo y el mar narra la historia de un viejo pescador cubano a quien la suerte parece haber abandonado, y del desafío mayor al que se enfrenta: la batalla despiadada y sin tregua con un pez gigantesco en las aguas del golfo. Escrito en 1952, por encargo de la revista Life, este relato lo confirmó como uno de los escritores más significativos del siglo XX, obteniendo el premio Pulitzer en 1953 y allanando su carrera hacia el Nobel de Literatura que recibió en 1954.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]



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No me llevo bien con los hombres que pescan. La culpa la tuvo Herman Melville y mi profesor de Literatura Norteamericana al que se le ocurrió mandarnos leer Moby Dick en inglés, durante mis años universitarios. Conviví más de un mes con el capitán Ahab, rodeada de ballenas y al final acabamos mal. No me extraña. Por aquel entonces su obsesión por capturar a la ballena blanca me parecía un sinsentido. Mi escasa madurez lectora me impedía entender que, tras aquella obcecación se escondía algo más. Aun sabiendo que aquella lectura fue demasiado superficial, no he vuelto a releer Moby Dick, ni siquiera me lo he planteado. Probablemente ahora podría entender mucho mejor aquella novela pero -seguro que esto lo he dicho ya- aquel capítulo titulado Cetology, en el que se describían página, tras página y tras página, todos y cada uno de los tipos de ballenas que pueblan los mares de este planeta me dejó marcada para siempre. Tuve que inyectarme el diccionario inglés-inglés en vena y todavía no he encontrado un antídoto.

Recientemente he vuelto a vérmelas con otro hombre de pesca. En el club de lectura nos encargaron leer para este mes El viejo y el mar de Ernest Hemingway. Jamás había leído nada del autor. Por casa anda Fiesta, en inglés también, pero no me he arrimado a él tampoco. El viejo y el mar me pareció una propuesta interesante. No parecía un libro de excesiva pendiente y  su edición, letra agradecida y un número de páginas aceptable -esto puede sonar pero es más importante de lo que parece- me animaban a entablar amistad con el viejo pescador que el autor norteamericano pretendía presentarme.

El viejo y el mar cuenta la historia de Santiago, un anciano «flaco y desgarbado, con arrugas profundas en la parte posterior del cuello» que sale a pescar en solitario. Anteriormente lo hacía con el joven Manolín pero dado que el viejo lleva ochenta y cuatro días sin capturar nada, los padres del muchacho han querido que cambie de patrón. La decisión paterna no parece agradar al chico, quien siente un profundo afecto por el anciano y, aunque no le queda más remedio que obedecer, no dejará de estar pendiente de Santiago, a quien considera su verdadero maestro, el que le ha enseñado a pescar.



Así pues, solo pero con resolución, Santiago saldrá a en su barca una vez más a probar suerte. Presiente que su racha va a cambiar, que esta vez cobrará una buena pieza y por eso decide alejarse algo más de la costa, adentrarse en su barcaza mar adentro, tanto que dejará de apreciar el resplandor de las luces de su isla en el cielo. El tiempo pasará pero no perderá la paciencia. Estudia el cielo, la dirección del viento, el estado de la mar y llegará el momento en el que el sedal se tensa, signo inequívoco de pieza capturada. Comenzará así una lucha que durará varios días y en la que el anciano tendrá que exprimir las pocas fuerzas que le quedan a su menguado cuerpo.

Desde las primeras líneas comencé a preguntarme qué quería Hemingway contarme con esta historia. No podía ser que simplemente me estuviera narrando la historia de un viejo pescador cubano que consigue al fin atrapar un pez espada de tamaño considerable. No podía ser. Tenía que haber algo más y ahí es donde el lector tiene que poner a trabajar su sesera y extraer el verdadero significado de esta novela. Cada uno podrá interpretar la historia de un modo diferente. En mi caso, creo que Hemingway toca temas tales como la paciencia, la fe, la perseverancia, la soledad, la lucha contra los elementos, la superación de las adversidades o la amistad. El autor norteamericano utiliza la historia de Santiago para hacerme entender que el ser humano no debe jamás tirar la toalla, que todo esfuerzo tendrá su recompensa al final aunque no se haya alcanzado por completo el objetivo propuesto porque Santiago llegará a puerto tras haberse pasado varios días en alta mar, habiendo pasado apuros, sin apenas agua ni alimentos más los que le proporcione el propio mar, y lo hará prácticamente con las manos vacías y heridas, cansado, exhausto y agotado pero sano y salvo. El pueblo, el que se reía de él al principio de la novela, terminará por admirarlo pues ha logrado lo que otros muchos no han conseguido.

En la actitud de viejo Santiago hay todo un decálogo de lo que deber ser el comportamiento del hombre en la vida. Él será ejemplo para la gente de su isla pero también para el lector que ve, con angustia, como el anciano se aleja de la costa en una barca demasiado frágil para la inmensidad del mar. No hay temor, solo resolución.

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