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viernes, 30 de septiembre de 2016

PATRIA de Fernando Aramburu.

Resultado de imagen de patria fernando aramburu

Editorial: Tusquets.
Fecha publicación: septiembre, 2016
Precio: 22,90 €
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 320
Edición: Rústica con solapas.
ISBN: 9788490663196
[Disponible en eBook]


Autor

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania. Narrador destacado, es autor de tres volúmenes de relatos y de las novelas Fuegos con limón, Los ojos vacíos, El trompetista del Utopía, Bami sin sombra, Viaje con Clara por Alemania, Años lentos, La Gran Marivián, Ávidas pretensiones y Las letras entornadas. Ha merecido, entre otros, el Premio Euskadi, el Premio Mario Vargas Llosa, el Premio Real Academia Española, el Premio Tusquets Editores de Novela y el Premio Biblioteca Breve.

Sinopsis

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político. 



[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Así suena Patria:



[Lectura de las páginas 17 y 18 - Capítulo 2;

Música: Aurresku]

Ayer estuve pensando en hacer una video-reseña. De hecho lo llevo pensando desde hace bastante tiempo, aunque eso suponga vencer mi timidez y colocarme delante de una cámara, adoptando una pose natural que estoy segura me costaría conseguir. Pero es que hay novelas, como la que os traigo hoy, que requieren de un acercamiento mucho más directo. Necesitan de la voz, del gesto, del movimiento para haceros entender lo que su lectura ha supuesto, algo que, con las reseñas convencionales difícilmente se puede llegar a alcanzar.

Patria, la nueva novela de Fernando Aramburu, quedará en mi memoria para siempre y por eso, a riesgo de parecer cansina, no cejaré en recomendarla. Sinceramente creo que es una de las mejores novelas que he leído en los últimos tiempos y sin embargo, tengo tantas cosas que contar de esta novela, que no sé ni por dónde empezar. Comenzaré diciendo que, en esta ocasión no puedo estar más de acuerdo con la descripción que la editorial nos ofrece en la faja de la novela.






Realmente Patria es una novela conmovedora sin recurrir al dramatismo patético o al abuso del sentimentalismo que en el fondo solo busca engatusar al lector. No. Patria es sobria, certera y sincera sin más pretensiones que contar una realidad, sin tratar de ganarse al lector con grandes alharacas pero consiguiéndolo precisamente por su humildad y su honestidad. Y por supuesto será difícil de olvidar. Esto lo tengo más que claro.

Fernando Aramburu vuelve a hablarnos del terrorismo en el País Vasco en esta, su novena novela, habiéndolo hecho anteriormente en otras de sus publicaciones. Una temática tan peliagudo como esta puede hacer pensar erróneamente al lector que la novela aborda la cuestión desde un enfoque político lo que, quizá, podría provocar un ligero rechazo en un sector de la comunidad lectora. No obstante, y esto es lo que realmente la coloca en una posición de sumo interés, Patria nos habla de ETA desde un punto de vista humano y personal, presentándonos a dos familias que serán los ejes principales del argumento.

Bittori vive una vida tranquila con su marido, el Txato. Cuida del hogar y de los dos hijos del matrimonio, Xabier y Nerea. Es una familia sencilla aunque algo más acomodada que el resto de su vecindad pues el Txato es un hombre emprendedor, que busca el bienestar de su familia arriesgando y levantando de la nada una empresa de transportes que se ha ido consolidando con los años. 

Por su parte, Miren también se encargará de velar por su familia. Su marido, Joxian, trabaja en una fundición, un trabajo duro y difícil de sobrellevar pero es lo que hay, mientras ella vigila a su camada, a Joxe Mari, a Arantxa y a Gorka. Tres hijos y tres trayectorias, algunas dibujadas con demasiadas revueltas.

Ambas familias mantienen fuertes lazos de amistad aunque económicamente existen ciertas diferencias. Sin embargo, eso nunca ha sido obstáculo para que ellos, los hombres, compartan unos vinos y unas partidas de mus en el bar después del trabajo o salgan a hacer rutas en bici. No es impedimento para que ellas, las mujeres, salgan de compras juntas o paseen por el pueblo o la ciudad mientras charlan de sus cosas. No es inconveniente para que los hijos, de unos y otros, se diviertan juntos. No son más que vidas comunes en un lugar común, con sus alegrías y sus preocupaciones cotidianas, hasta que el Txato queda tirado en el suelo, sobre un charco de sangre, tras haber sido asesinado de un par de tiros por algún miembro de la banda terrorista. ¿Qué miembro? Eso es lo que a Bittori le gustaría saber, quién ha empuñado el arma y ha decidido cercenar la vida de un buen hombre. Este será el punto de inflexión, el abismo que se abrirá entre las dos familias, el agujero negro que se tragará tantos años de amistad, de encuentros, de risas y hermandad pero, ¿por qué? ¿Acaso tiene algo que ver el hecho de que Joxe Mari, el hijo de Miren, forme parte de ETA? ¿Ha sido él quién ha matado al Txato? 

Esta novela nos contará la vida de estas dos familias antes, durante y después del terrible asesinato. No lo hará de una manera lineal ni cronológica sino que Fernando Aramburu decide mezclar pasado y presente. Lo hará con elegancia, sin necesidad de explicitar coordenadas temporales, difuminando la frontera que separa ambos tiempos pero, a su vez, consiguiendo que el lector jamás se desoriente. Y así, pasaremos del presente de la novela, momento en el que la banda terrorista ha anunciado el cese definitivo de la actividad armada, tiempo después de que el Txato haya sido asesinado y haya quedado enterrado en el cementerio de Polloe al que Bittori acude con regularidad, pasaremos digo, al pasado, cuando las familias eran bien avenidas, cuando disfrutaban de la tranquilidad de una vida sencilla, cuando descubrieron que Joxe Mari emprendía un camino tenebroso.

La trama cuenta con momentos de auténtica tensión. Aún sabiendo lo que está por venir, más de una vez me he quedado sin aliento esperando escuchar ese disparo que resuene bajo la lluvia. Quizá en algún momento te podrá parecer que no hay necesidad de narrar ciertos episodios del pasado de algunos personajes, ¿por qué contar aquel viaje de Arantxa o aquel otro de Xabier? Sin duda, hay un antes y un después en sus vidas y eso queda perfectamente reflejado al contrastar cómo eran los personajes antes y cómo son ahora, por eso se hace indispensable narrar ciertos momentos del pasado. Y sin embargo, Aramburu no se demora sin motivo, no divaga innecesariamente, más bien al contrario, nos ofrece la información exacta para hacernos una precisa composición de tiempo y lugar. 


Resultado de imagen de lauburuLa novela posee numerosos puntos que la hacen realmente atractiva. No solo cuenta con un argumento hipnótico que te impedirá separarte de sus páginas, avanzando en la lectura con un ritmo cadencioso pero seguro, sino que además ofrece otros muchos elementos que la enriquecen. Para empezar, uno de los puntales más destacables de la novela son los personajes, perfilados con gran realismo, investidos de alma y corazón con lo que conseguirán ser muy humanos y cercanos. Bittori y Miren serán como los faros de la tormenta que plantea la novela, un haz de luz que incidirá sobre los restantes miembros de sus familias, influyendo en un sentido u otro, matizando la forma de pensar de los demás.

Entender a Bittori es fácil para el lector. Ella forma parte de las víctimas, de los sufridores, de los que han sido brutalmente atacados y por eso ha perdido las ganas de vivir. Por la herida que le abrieron el día de la muerte del Txato se le escapa la vida pero también la fe. Aún así, siente que más pronto que tarde se reunirá con su marido y para entonces tendrá que haber conseguido un bálsamo, un ungüento que calme el ardor de sus entrañas, que mitigue su dolor. Bittori solo necesita una palabra, una sola pronunciada por la boca del ofensor: «Perdóname».

En cuanto a Miren, desconozco lo que habrán sentido otros lectores pero, en mi caso, ha sido uno de los personajes que más me han impactado. En Miren se levanta todo un universo de contradicciones que sin duda afectarán al lector. Como madre de un terrorista solo caben dos posturas, como casi con todo en la vida, a favor o en contra pero, ¿qué clase de madre estaría a favor de la muerte, del asesinato vil y cruel? No seré yo quien la juzgue porque ni siquiera lo hace el autor. Desde fuera de su piel es muy fácil posicionarse pero ¿qué ocurre si estuvieras en su lugar? Yo he intentado meterme en su alma, he intentando entender por qué piensa como piensa o por qué dice lo que dice y creedme que no resulta complicado aunque por supuesto, no la justifico.

jueves, 29 de septiembre de 2016

ENTREVISTA a PEDRO UGARTE (Nuestra historia).

Autor

Pedro Ugarte (Bilbao, 1963) estudió Derecho y Economía, pero siempre ha trabajado como periodista, ahora en la Universidad del País Vasco. Junto a otros géneros, ha dedicado buena parte de su trabajo literario a la narrativa breve, con libros como Los traficantes de palabras, Manual para extranjeros, La isla de Komodo, Guerras privadas (Premio NH de libros de relatos), Mañana será otro día y, ya en Páginas de Espuma, El mundo de los Cabezas Vacías (2011). La expedición, libro que ha conocido distintas ediciones, reúne todos sus microrrelatos. Ha participado en las antologías más significativas de narrativa breve de las últimas décadas: Últimos narradores (1993), Páginas Amarillas (1997), Los cuentos que cuentan (1998), Perturbaciones (2009), Antología del microrrelato español (2012), Mar de pirañas (2012), Cuento español actual (2013) y Lejos de Troya (2015). Finalista del premio Herralde, ha ganado los premios Nervión, Euskadi de Literatura, Papeles de Zabalanda, Lengua de Trapo, Logroño y Julio Camba. Algunas de sus novelas se han traducido al italiano y al francés, y sus cuentos al euskera, polaco y alemán.

Sinopsis


Una historia de ciudades densas y abigarradas, donde la gente se sabe anónima en un mundo demasiado grande para almas pequeñas. Un libro poblado de personajes retratados en sus virtudes y defectos, en su afán cotidiano y en sus obsesiones, en sus aciertos y en sus errores, en la búsqueda frustrada –o el hallazgo imprevisto– de la felicidad. Pedro Ugarte vuelve a la escena del cuento con una propuesta intimista: sus páginas se revelan como una reflexión sobre la felicidad, esa percepción sujeta a todo tipo de opiniones y planteamientos.

Esta exploración se desarrolla en el paisaje de la sociedad actual, una sociedad golpeada por una crisis económica, cuyos efectos se extienden a todos los órdenes de la vida. El resultado, sin duda, es el mejor libro de cuentos de Ugarte y uno de los mejores libros que hemos leído sobre los tiempos que nos han tocado vivir. Nuestra historia.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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No hay que dejar pasar la oportunidad. Con el otoño se remuevan nuestras fuerzas lectoras y descubrimos nuevas experiencias. Llegarán más autores, más novelas y más personajes pero también llegarán los cuentos, ese género con el que algunos lectores disfrutamos tanto, que nos permite pasar de una historia a otra en cuestión de un par de páginas, que degustamos en esos breves entretiempos que la vida nos concede a veces. 

Soy consumidora de cuentos y relatos, incluso de microrrelatos si me apuras. Me atrevería a decir que hay que tener una capacidad especial para condensar en pocas palabras todo un universo y eso, no todo el mundo puede hacerlo. Así que, fue un placer sentarme esta semana con Pedro Ugarte, un autor recomendado por mis allegados en más de una ocasión. Por fin, he podido disfrutar de su narrativa gracias a un nuevo volumen de cuentos que la editorial Páginas de Espuma ha sacado a la luz y que se titula Nuestra historia. ¿Quieres conocerla? Esto es lo que Pedro Ugarte nos contó.

Marisa G.- Pedro, habiendo usted estudiado Derecho, siempre ha ejercido de periodista. Teniendo en cuenta que hoy en día, el periodismo es una de las profesiones más vapuleadas por la crisis, ¿no se ha arrepentido nunca de su decisión de no ejercer como abogado?

Pedro U.- No. Verás, estoy muy contento de haber estudiado Derecho pero estoy seguro de que no me hubiera gustado ejercer. Todas las carreras que tienen que ver con el ejercicio del Derecho, ya se abogado, secretario judicial, juez, fiscal,... no me atraen nada. Sin embargo, otra cosa es el estudio teórico del Derecho. Mi padre también estudió Derecho pero tampoco ejerció como tal y tenía muy bien concepto de la carrera porque decía que te ordenaba las ideas, así que, no, no estoy arrepentido.

M.G.- ¿Y cuándo se adentró en el periodismo?

P.U.- Empecé a hacer entrevistas para medios del País Vasco antes de acabar la carrera de Derecho. Hice entrevistas, crítica literaria y cosas así con veintiuno o veintidós años. 

M.G.- Usted ha escrito narrativa breve, novela, cuentos. Creo que también ha tocado la poesía, ¿verdad?

P.U.- Sí  y sigo escribiendo algo de poesía pero no publico desde hace muchos años. Le tengo mucho respeto. Hoy mismo comentaba en una entrevista que la poesía no es que sea el culmen de la literatura, sino que es el culmen de una lengua. Me parece que es el género más serio y esto no tiene nada que ver con que sea venda o se lea poco.

M.G.- En Nuestra historia usted reúne diez cuentos en los que hay un denominador común, esa búsqueda de la felicidad.

P.U.- Sí, es uno de los leit motiv del libro. Durante mucho tiempo se tituló Opiniones sobre la felicidad, como uno de los relatos que se recogen en el libro, pero en conversaciones con la editorial y un grupo de amigos me planteé si era lo más adecuado comercialmente porque uno nunca sabe cómo va a encajar entre los lectores ciertos títulos. Por lo tanto, decidimos cambiarlo. 

M.G.- Porque con ese título, ¿se pretende transmitir que todas las historias que se cuentan en estos cuentos podrían ocurrirnos a cualquiera de nosotros?

P.U.- Esa es la idea. Todo título literario debería ser equívoco, tiene que dar lugar a diferentes interpretaciones y en el caso de Nuestra historia el elemento equívoco radica en el posesivo. ¿Con «Nuestra» nos referimos a que el autor habla de sí mismo?, ¿de su familia?, ¿de su país?, ¿de su tiempo?... En literatura, creo que ese equívoco se refunde en una causa común y de algún modo en Nuestra historia están todos esos conceptos, la historia del autor, de su familia, de su país, de su tiempo,...

M.G.- Entonces ¿hay historias del autor en este libro?

P.U.- Sí, claro. Pero no es importante identificar o subrayar los elementos de la historia del autor. Lo verdaderamente importante es que haya elementos de la historia del lector. Es decir que alguien, a la hora de leer, se pueda sentir identificado o bien ver reflejado en el cuento a alguien que conoce. Eso es lo más interesante para mí. 

M.G.- Pues mire, le diré que cuando empecé a leer el libro, la primera historia la sentí como una bofetada en la cara porque yo he vivido lo que se cuenta en Días de mala suerte.

P.U.- ¿Sí? ¡Ah!

M.G.- Pero tal cual. Viví una esa situación adversa que se narra en el cuento y que repercutió positivamente en otras áreas de mi vida. Me resultó muy llamativo este cuento porque contradice totalmente ese dicho que dice «Cuando la ruina entra por la puerta, el amor sale por la ventana».

P.U.- Efectivamente. La contemplación de la realidad puede ser negativa o positiva. Muchas veces, una situación económica difícil puede llevar a la familia a la destrucción, sin duda esto ha pasado muchas veces, pero también puede ocurrir que dicha situación complicada conduzca a la familia a recuperar una alianza, una cohesión que no existía antes y a descubrir lo que es realmente importante en tu vida. Esta es la metáfora de este relato. 

M.G.- Este cuento del que hablamos, Días de mala suerte, y otros que aparecen en este volumen, tienen como telón de fondo la crisis económica. Algo que no has destrozado pero que ha dado mucho juego en literatura porque se escribe mucho sobre este tema.

P.U.- Sí, a mí me parece un tema muy interesante. Yo siempre he dicho que la economía o los recursos económicos, y el dinero más en concreto, así como su incidencia en la vida de las personas es un tema literario como cualquier otro porque ya no hay tema que no se haya tratado en literatura. No obstante, la crisis económica no es de los más tratados. Todavía se puede indagar en él y a mí me atrae mucho. 

En una buena parte de la literatura que se funda en los conflictos humanos, nadie aclara del todo quién paga el recibo de la luz o quién paga un taxi. Me refiero a que si en una novela aparece que los protagonista se van a un chalet a una playa maravillosa,... a ver eso alguien lo ha pagado pero no se dice y a mí esa parte de la realidad me interesa mucho, no tanto por la vulgaridad de saber de dónde sale el dinero sino más bien por conocer el modo en el que eso influye en la vida de las personas.

M.G.- De las relaciones entre las personas hablas en otros cuentos del volumen, como por ejemplo, en Enanos en el jardín. Aborda usted el paso del tiempo que va deteriorando las relaciones. Esto es tal que así, es una realidad que no se puede evitar.

P.U.- Sí, claro. Las relaciones hay que refundarlas de vez porque si no se pueden carcomer. Y luego, por otra parte, hay que tener en cuenta que el tiempo es cruel. Hay una frase de un poeta vasco, Karmelo Iribarren, que a mí me gusta mucho: Lo que te hace el tiempo, no te lo hace ni tu peor enemigo. Tampoco es para que nos amarguemos pero sí hay que saber que esto es así.

M.G.- Me parece curioso que en estos cuentos, donde hay muchos personajes femeninos, el protagonista de todos ellos sea siempre un hombre.

P.U.- Sí, es un varón. Yo admiro mucho a esos escritores que son capaces de ponerse en el papel de una mujer o a las escritoras que se ponen en el papel de un hombre. He escrito del orden de trescientos microrrelatos, setenta cuentos y seis novelas y solo en un microrrelato el personaje narrador en primera persona es una mujer. Me quedé fascinado conmigo mismo porque fui capaz de hacerlo, cosa que no es habitual. Reconozco que tengo esa carencia narrativa, me cuesta mucho escribir desde el punto de vista de una mujer, quizá porque es una especie desconocida (Risas).

M.G.- Bueno... (risas). Pero, ¿y por qué el protagonista siempre se llama Jorge?

P.U.- El personaje no siempre es el mismo. Le han pasado tantas cosas que es imposible que sea siempre el mismo. Se trata de un guiño al lector para decirle que la mirada del personaje siempre es la misma con relación a la realidad. 

M.G.-  Pero yo advierto que esa mirada varía de un relato a otro porque lo mismo lo vemos como alguien que nos conmueve y otras como muy puntilloso.

P.U.- Es posible sí, depende del momento. A ver, yo me inventé a Jorge en el año 1985 y es verdad que ha ido cambiando pero ha sido algo bastante natural. Antes buscaba más el humor ruidoso y ahora se trata de un humor más piadoso con la gente.

M.G.- Y en cuanto a los personajes, hay dos personajes que me han irritado mucho. Uno es Gilberto Cáceres, de Enanos en el jardín, que es como un encantador de serpientes.

P.U.- Muy buena definición. En verdad es un encantador de serpientes.

M.G.- Y el otro es Eugen que me ha parecido un personaje de genio y figura hasta la sepultura, y nunca mejor dicho.

P.U.- Eugen es un personaje que podría estar inspirado en alguna persona mayor del Neguri, de la oligarquía vizcaína de aquellos años, donde por cierto hay mucha gente de origen alemán, austriacos,... Podría estar inspirado un poco en eso pero aún así es un personaje prototípico. No quiero señalar tanto un origen geográfico  sino más bien alguien que tiene una visión clasista de la vida y que se refugia en ella para ocultar sus propias carencias.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

LA FIESTA DEL CINE 2016 (NUEVA EDICIÓN).

La fiesta del cine se vuelve a poner en marcha este año por segunda vez. Si ya en el mes de mayo pudimos disfrutar de entradas al precio de 2,90€, a finales de octubre volverá esta promoción, concretamente los días 24, 25 y 26 de octubre.




Para que no te quedes sin tu acreditación, debes visitar esta web. Si es la primera vez que accedes a esta promoción, tendrás que acreditarte, rellenando un formulario con tus datos personales y seguir los pasos que te indiquen. Pero si por el contrario ya has disfrutado de esta promoción en ediciones anteriores, entonces eres un veterano y bastará con que introduzcas tu dirección de mail y tu fecha de nacimiento. Acto seguido te harán llegar tu acreditación al correo electrónico. Como siempre, una vez que obtengas tu acreditación podrás comprar tu entrada en taquilla o bien, si no quieres hacer cola, podrás comprarla también por internet. Y un consejo, revisa primero los cines que se han acogido a esta promoción aquí.

¿Que no sabes qué película ver? No te preocupes, aquí hay un listado con algunas recomendaciones. Es cuestión de que eches un vistazo y elijas.

Es muy fácil y una oportunidad estupenda para disfrutar del cine a un precio más que asequible.

¿Qué película quieres ver?



[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]

martes, 27 de septiembre de 2016

ENTREVISTA a FERNANDO ARAMBURU (Patria).

Autor

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania. Narrador destacado, es autor de tres volúmenes de relatos y de las novelas Fuegos con limón, Los ojos vacíos, El trompetista del Utopía, Bami sin sombra, Viaje con Clara por Alemania, Años lentos, La Gran Marivián, Ávidas pretensiones y Las letras entornadas. Ha merecido, entre otros, el Premio Euskadi, el Premio Mario Vargas Llosa, el Premio Real Academia Española, el Premio Tusquets Editores de Novela y el Premio Biblioteca Breve.

Sinopsis

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político. 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Hacía apenas unos días que había regresado de mis vacaciones en el País Vasco. Diez días de ruta, visitando la costa y el interior, ciudades principales y pequeños pueblos, para fundirme con su cultura, para caminar por sus calles y conocer a sus gentes. Tenía tantas ganas de visitar esas tierras... Y al regreso sentí que me había dejado mucho atrás, que no había sido suficiente y que necesitaba volver en el futuro. Y en esas reflexiones andaba yo cuando llegó a mis manos Patria, la última novela de Fernando Aramburu, un autor al que jamás había leído pero que me ha dejado totalmente impresionada.

Creo que todo ocurre por algún motivo. Patria no podía haber llegado en mejor momento, con las sorpresas y las preguntas que mi estancia en el País Vasco me había despertado, así que me dispuse a leerla y desde la primera línea he esperado ansiosa el momento de sentarme con Fernando Aramburu para hablar de esta preciosa novela que siempre me acompañará. Esto es lo que el autor nos contó.


Marisa G.- Fernando, en primer lugar me gustaría felicitarle. Sinceramente Patria me ha parecido de las mejores novelas que he leído en mucho tiempo.

Fernando A.- Se me van a subir los colores. Muchas gracias.

M.G.- Si no me equivoco Patria es su novena novela en la que nos habla de dos familias, inicialmente muy amigas que, como consecuencia de un atentado de ETA, terminan su relación y se vuelven enemigas. Creo que no es la primera vez que usted aborda el tema de ETA, ¿verdad?

F.A.- No, no es la primera vez e incluso, estoy tentado en decir que no lo considero un tema, una cuestión a la que yo me he acercado informativamente, sino que es un asunto que va conmigo desde la niñez, que siempre ha estado cerca de mí.

M.G.- Aunque usted viva desde hace muchos años lejos de España.

F.A.-  Sí, pero no emocionalmente. No he podido nunca desligarme de este asunto. Lo viví de niño, de adolescente, he conocido a personas que se implicaron en esta atrocidad constante, han muerto personas a las que yo conocía personalmente. No lo vivo como un tema porque un tema para mí sería la Edad Media o las guerras napoleónicas. Sin embargo, el terrorismo forma parte de mi memoria personal y por eso yo llego a este tipo de literatura muy marcado, personal y humanamente. Quizá note que he puesto corazón en esta novela porque me siento muy implicado como autor y como persona en lo que estoy contando. Incluso le doy a algunos personajes los usos lingüísticos que me son cercanos, por la familia o el que era mi vecindario, a las afueras de San Sebastián.

M.G.- Dice usted en la nota de prensa que escribe esta novela partiendo de un final, de una escena que usted ya tenía en su mente.

F.A.- Es cierto. Una cosa es la voluntad de escribir novelas y otra cosa es cuando empiezan físicamente, cuando se da el  primer chispazo. En mi caso, fue doble. En realidad yo tenía unas anotaciones de hace mucho tiempo, una pequeña frase en un cuaderno de apuntes que aludía a una mujer, sin nombre, viuda porque ETA había matado a su marido, y deseaba a toda costa recibir perdón. Años después, esta frase se juntó con una imagen repentina en la que yo percibí mentalmente lo que ahora es la escena final de mi novela. Combiné estas dos ideas, la necesidad de perdón o de entender lo que había pasado junto con esa escena final y como quien tira de un cabo de un hilo, fui sacando toda una larga madeja que es en definitiva lo que supone mi novela. Fui inventado historias siempre con un criterio de verosimilitud, que todo lo que yo contase en Patria debería haber sido plausible o veraz en la realidad. 

M.G.- Ahora que menciona usted el título. Patria es una palabra muy contundente que ellos, los protagonistas de esta novela, entienden como la base y el fundamento de toda su esencia, de toda su identidad.

F.A.- El título lo tuve también claro desde el principio, antes que el primer renglón. Patria es un espacio físico en el que se mueven todos los personajes. Tiene una acepción mitológica, sacralizada, cuando la patria se incorpora a los proyectos políticos internos y se convierte en una misión, una utopía, en la cual todos los ciudadanos tienen que cumplir un papel, lo quieran o no, que es lo que en realidad ha ocurrido en el País Vasco y lo que ha justificado la violencia por parte de los que la cometieron. La violencia no fue gratuita, no fue para robar carteras, ni asaltar bancos sino que se cometió en nombre de la patria, del espacio físico, mitológico o como otros dicen, de la nación ficcionada. 

La palabra patria tiene una connotación un poco antipática para mí, suena un poco a franquismo, a cuartel, a servicio militar. Ahora bien, traducida a la lengua vasca tiene un cierto prestigio social, que no se aprecia en castellano.

M.G.- Cinco años después del anuncio del cese definitivo de la actividad armada por parte de ETA, ¿qué le empuja a escribir esta novela?



F.A.- Este libro se inserta en un proyecto de elaboración literaria que prevé contar historias de gentes vascas. Pero no es un proyecto al que yo atienda constantemente, porque me gusta tocar otros palos. Me gusta escribir libros humorísticos, o de reflexión, incluso de poesía en prosa con independencia de que luego publique dichos libros o no. Pero, cada cierto tiempo tengo que volver al tema del terrorismo, a la difícil convivencia de los ciudadanos vascos en mi tierra natal. De tal modo, después de un libro jocoso y otro de ensayos literarios, volví a sentir deseos de regresar literariamente a mi tierra natal.

La circunstancia de que ETA declarara el cese definitivo de la violencia en octubre de 2011 dio forma a este libro. Si no se hubiera producido ese hecho, probablemente yo habría escrito otro libro sobre el mismo asunto pero no exactamente este. Ese anuncio nos colocaba en una situación social e histórica nueva, en el sentido de que algo se terminaba. Se terminaba, para empezar, la larga serie de asesinatos, de manera que la historia violenta de ETA quedaba parada, quieta, se convertía en un objeto que no iba a añadir nuevos elementos a la reflexión. He escrito la novela con la sensación de que toda la historia violenta de ETA estaba ya convertida en un objeto. Esto no quiere decir que ya haya paz, que se acabó lo que había, pero por lo menos no hay más muertos. Y la novela nace precisamente con este acontecimiento que creo que nos pone en una situación propicia para la evocación, para el recuento.

M.G.- Quizá uno de los muchos aspectos que hace atractiva la novela es el hecho de que usted no aborda este problema desde un punto de vista político. Usted no analiza en ningún momento la contienda sino que se acerca a esta cuestión a través de las personas, de las emociones, de las sensaciones que las consecuencias que la actividad terrorista en el País Vasco producía en las personas que residían allí. ¿Este acercamiento ha resultado más difícil que si usted hubiera escrito sobre esta cuestión desde un punto de vista puramente político?

F.A.- No sé qué es más difícil porque yo no soy historiador. Pero es cierto que una novela no funciona como un libro historiográfico a partir de datos verificables. Lo que me ha movido no ha sido la voluntad de dejar un testimonio histórico sino el propósito fundamentalmente literario de contar una historia privada de habitantes del País Vasco. Mi libro muestra y no analiza, no clasifica, no explica, simplemente presenta cachitos de vida referidos a nueve protagonistas. La novela nos lleva al ámbito privado de estos personajes y nos mete en sus cocinas, en sus dormitorios, nos muestra escenas de ternura, escenas de odio, hay accidentes, viajes, enfermedades y cuenta con toda una paleta de personajes, hombres o mujeres, mayores o jóvenes. Lo que se consigue es que el lector se sienta implicado emocionalmente con lo que lee y por lo tanto, en cualquier momento, puede preguntarse qué habría hecho en el caso de ser uno de los personajes, de tener un  hermano que ingresa en ETA o ser la madre de un terrorista. Esta lectura, que no es solamente intelectual sino principalmente afectiva, es la que nos ofrece la novela. 

Patria nos cuenta fundamentalmente cómo se vivió todo este fenómeno del terrorismo, cómo se vivió en un paisaje cotidiano, día a día, cómo se comportaban los vecinos, los amigos,... Nos habla de soledad, de traición, de odio, de violencia y nos lo muestra por medio de historias, de episodios que podrían haberle ocurrido a cualquiera en el caso de haberse encontrado en el País Vasco. 

En estos días que llevo presentando la novela en diversas ciudades, he comprobado que el libro ha tocado el corazón de muchas personas, personas que me cuentan algún episodio dramático que han vivido o que le ha ocurrido a un familiar. La novela no  solamente busca un entretenimiento sino que araña la conciencia de algunos lectores.

M.G.- Sin duda la novela remueve las entrañas, al menos, yo así lo he sentido. Pero en Patria usted cuenta la historia de dos familias, unos son víctimas y otros victimarios, y en ambas partes hay dolor, hay violencia,... y siempre mantiene una posición muy neutral. No debe ser sencillo hacer esto. 

F.A.- Como opinante no soy neutral. He demostrado en público mi empatía con las víctimas y mi indignación con la violencia, siempre. Como escritor no puedo hacer distingos. Yo tengo que prestar la misma atención literaria al que comete un crimen, que a su madre, que al vecino o la hija del asesinado. Para mí son figuras de ficción y tengo que hacerlas bien. No puedo intervenir desde fuera de la novela mediante prólogos, epílogos o notas al pie de página para decirle a los lectores quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Los lectores son los suficientemente inteligentes para sacar sus propias conclusiones. Ahora bien, está claro que yo intervengo en la narración porque soy yo quién selecciona los detalles y pongo palabras en las intervenciones orales de los personajes pero nunca de tal manera que yo prefije la lectura y la interpretación de los lectores.

M.G.- Cuando empecé a leer la novela me encontré con dos mujeres, Bittori cuyo marido ha sido asesinado y Miren, la madre del terrorista, pero estas dos mujeres que inicialmente pensé que eran las únicas protagonistas de la novelas, ambas tremendamente fuertes, también dejan espacio al resto de los personajes, como si usted quisiera dar una visión global, sin ceñirse solo a las madres, sino dar el punto de vista de los padres, de los hijos, de los hermanos,... Nos ofrece una visión bastante amplia de la situación.

F.A.- Yo supuse al principio que si prestaba atención a nueve protagonistas al final quieras que no, saldría un dibujo bastante complejo de lo que puede ser o ha sido la sociedad vasca de las últimas décadas. No obstante, acepto la lectura según la cual esta novela es la historia de dos mujeres. Al menos inicialmente es la historia de dos mujeres que, además son muy parecidas en sus rasgos psicológicos. Tanto es así que, de hecho, me ocurrió un desbarajuste en las primeras cincuenta primeras páginas de la novela. En un momento determinado le cambié los nombres porque me pareció que había encontrado otros mejores y sin darme cuenta, durante tres capítulos estuve atribuyendo a una hechos que correspondían a la otra y viceversa. El hecho de que se parezcan mucho es algo deliberado aunque luego tengan unos caminos biográficos distintos. Ellas, que son tan amigas y tan parecidas, por la intervención del crimen político, rompen abruptamente su amistad y arrastran con ellas a todos los miembros de su familia. Patria muestra una amplia paleta de comportamientos y como los hechos narrados abarcan tres décadas esto permite al narrador mostrar también la evolución de cada uno de los personajes porque ellos no están completos o terminados desde el principio

M.G.- Para mí hay dos que evolucionan muchísimo, Miren y su hijo. Al final, yo entiendo que todos terminan por ser víctimas.

F.A.- Más que víctimas, perdedores. Al final hay como una luz de esperanza, algo que se recompone, no de una manera rotunda, patética o sentimental pero sí un rayito de esperanza.

M.G.- Yo no lo veo tan liviano. Para mí es algo más potente.

F.A.- Bueno sí, esto es interpretable pero para mí fue muy útil saber en todo momento hacia donde iba la masa narrativa. Yo tenía el final desde el principio y en todo momento sabía en qué situación de la novela me encontraba con respecto a ese final. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

LA CARNE de Rosa Montero.

Resultado de imagen de LA CARNE de Rosa Montero.

Editorial: Alfaguara.
Fecha publicación: septiembre, 2016
Precio: 18,90 €
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 240
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 9788420426198
[Disponible en eBook]

Autora

Rosa Montero nació y estudió Periodismo y Psicología. Ha publicado las novelas Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado Amo (1988), Temblor (1990), Bella y Oscura (1993), La hija del caníbal (1997, Premio Primavera de Novela), El corazón del Tártaro (2001), La loca de la casa (Alfaguara, 2003; Premio Qué Leer 2004 al mejor libro del año, Premio Grinzane Cavour 2005 y Premio Roman Primeur 2006, Francia), Historia del Rey Transparente (Alfaguara, 2005; Premio Qué Leer 2005 al mejor libro del año, y Premio Mandarache 2007), Instrucciones para salvar el mundo (Alfaguara, 2008; Premio de los Lectores del Festival de Literaturas Europeas de Cognac, Francia, 2011), Lágrimas en la lluvia (2011), Lágrimas en la lluvia. Cómic (2011; Premio al Mejor Cómic 2011 por votación popular en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona), La ridícula idea de no volver a verte (2013; Premio de la Crítica de Madrid 2014), El peso del corazón (2015); el libro de relatos Amantes y enemigos (Alfaguara, 1998; Premio Círculo de Críticos de Chile 1999), y dos ensayos biográficos, Historias de mujeres y Pasiones, así como cuentos para niños y recopilaciones de entrevistas y artículos. Desde finales de 1976 trabaja de manera exclusiva para el diario El País, en el que fue redactora jefa del suplemento dominical durante 1980-1981. En 1978 ganó el Premio Mundo de Entrevistas, en 1980 el Premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios y en 2005 el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional. Su obra está traducida a más de veinte idiomas.

Sinopsis



«Al final todo acaba por desembocar en el amor. Y en el daño».



Una noche de ópera, Soledad contrata a un gigoló para que la acompañe a la función y así poder dar celos a un examante. Pero un suceso violento e imprevisto lo complica todo y marca el inicio de una relación inquietante, volcánica y tal vez peligrosa. Ella tiene sesenta años; el gigoló, treinta y dos.



Desde el humor, pero también desde la rabia y la desesperación de quien se rebela contra los estragos del tiempo, el relato de la vida de Soledad se entreteje con las historias de los escritores malditos de la exposición que está organizando para la Biblioteca Nacional.

La carne es una novela audaz y sorprendente, la más libre y personal de las que ha escrito Rosa Montero. Una intriga emocional que nos habla del paso del tiempo, del miedo a la muerte, del fracaso pero también de la esperanza, de la necesidad de amar y de la gloriosa tiranía del sexo, de la vida entendida como un lance fugaz en el que devorar o ser devorado.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

************************************
Así suena La carne:


[Lectura de las páginas 12 y 13 de La Carne - capítulo 1
Música: Wagner - Isolde Liebestod]

El amor siempre ha tenido una cara y una cruz. De la inmensa felicidad a la desdicha más absoluta se puede pasar en cuestión de segundos. Basta un mal gesto, una mirada fría, una palabra agria o que la mujer de tu amante se haya quedado embarazada. Soledad, la protagonista de La carne, la nueva novela de Rosa Montero, conoce bien cómo se las gasta el ángel del amor. Sin adentrarme mucho más en el argumento pues creo que la sinopsis ofrecida por la editorial es bastante acertada, os comentaré que Soledad, herida en su amor propio y despechada por el abandono de Mario, emprenderá un camino junto a Adam, el joven escort que contrata puntualmente pero que terminará por convertirse en compañero de viaje, un camino que la conducirá casi hasta los límites de una novela policíaca, con persecuciones, asesinatos, ajuste de cuentas y huidas. Pero no quiero conducirte a equívoco, La carne tiene más de nosotros mismos, de nuestros miedos e inseguridades que de policías y asesinos.

Si la sinopsis recalca la edad de los dos protagonistas, Soledad y Adam, no es por facilitarnos una información banal. Realmente la cuestión temporal será un peso pesado en la novela y es que La carne aborda asuntos tan espinosos como el paso del tiempo y sus consecuencias. A medida que pasan los años, las oportunidades comienzan a reducirse, las mejores quedaron atrás y el horizonte se aproxima a mayor velocidad. A eso hay que sumarle que nuestro cuerpo se deteriora, entramos en un estado de decrepitud cuando la tersura y la firmeza deciden abandonarnos y la carne, la nuestra propia, esa que da título a la novela, termina por traicionarnos.


«Carne traidora, enemiga íntima que te hacía prisionera de su derrota. [...] La carne tirana esclavizaba a todos». [pag. 26]



Pero, a pesar de esos temas que nos preocupan absolutamente a todos, la novela no pierde de vista el sentido del humor. Hay pasajes narrados de tal forma que el lector sentirá cómo la línea de sus labios se curva hacia arriba. A mí me ha hecho especial gracia ver a Soledad obsesionada, y desesperada por encontrar y proyectar una imagen de sí misma que quite el aliento. Soledad es muy humana, es muy mujer, y no hay nada que se le pueda achacar porque en esta historia nadie está libre de pecado, ni ella ni nosotros. 


Pero el argumento de La carne no solo se va limitar a narrarnos esa lucha de su protagonista contra el paso del tiempo sino que Rosa Montero nos regala todo un rosario de anécdotas y curiosidades que giran alrededor de diversos autores como Phillip K. Dick o Mark Twain. Serán historias curiosas, hechos insólitos en la vida de escritores de todos los tiempos. Para Soledad serán autores malditos, en cuyas vidas ella misma encontrará un reflejo y que supondrán el objeto de la exposición que ella, como comisaria, está organizando en la Biblioteca Nacional. Sin duda, estos pasajes en los que podemos aprender más sobre la vida de ciertos autores suponen un aliciente más en la lectura porque, ¿no os gustaría saber quién se suicidó por amor a Juan Ramón Jiménez? ¿O por qué María Legárraga, una mujer culta, se anuló así misma, obstaculizando un futuro brillante? Este componente metaliterario es especialmente potente en la novela y prácticamente se articula como una guía para futuras lecturas. 

Y centrándonos más profundamente en los personajes, os diré que Soledad se va a hacer querer a lo largo de las casi doscientas cincuenta páginas que tiene la novela. En realidad es muy fácil entenderla y por tanto ponernos en su piel. A pesar de tener una situación económica solvente, ser una mujer elegante, tener un buen trabajo -en esta parcela también la veremos luchar- y un físico aún envidiable, lo cierto es que le puede la inseguridad. No va muy descaminada cuando piensa que todo eso puede desaparecer de un día para otro y que, al final del trayecto, es muy posible que solo encuentre soledad. ¡Qué paradoja! Nunca un nombre cobró tanto significado como en este caso pero es que, encima la pobre se apellida Alegría, así que ahí tenemos una ironía con salto mortal y triple tirabuzón.

Por expreso deseo de la autora que, en los agradecimientos finales, pide al lector que no desvelemos mucho sobre el pasado de Soledad, por aquello de no destripar el argumento, cercenaré cierta información pero solo os diré que, Soledad, como todos, tiene fantasmas del pasado que la acompañarán a lo largo de su vida.

Adam es el escort contratado por Soledad. En realidad, uno y otra no son más que distintas caras de una misma moneda pues ambos han vivido situaciones similares, buscan lo mismos y poseen los mismos temores como el rechazo. 


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