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jueves, 31 de agosto de 2017

ENTREVISTA a YOLANDA GUERRERO (El huracán y la mariposa)

Resultado de imagen de el huracán y la mariposa yolanda guerreroAutora

Yolanda Guerrero (Toulouse, 1962). Periodista de profesión, en 1987 comenzó a trabajar en El País y desarrolló su carrera en ese diario hasta 2013. En 1997 fue finalista del IX Premio Ana María Matute, de Ediciones Torremozas, y, aunque mantiene algún puente activo con el periodismo, ha decidido retomar la ficción. 

El huracán y la mariposa es su primera novela.

Resultado de imagen de el huracán y la mariposa yolanda guerreroSinopsis

Tras un viaje revelador, Sofia Baena, una mujer idealista e independiente, decide emprender la búsqueda de su hija adoptando a una niña de siete años con cara de ángel y ojos negros como crespones. Lo que no sabe es que Marina, como Perséfone, fue raptada por Hades y lleva el infierno tatuado en el corazón. Un pasado oscuro la abrasa en un incendio perpetuo y la niña pronto empieza a desarrollar una aversión enfermiza hacia su madre adoptiva que culmina en ataques cada vez más virulentos.

En su novela debut, El huracán y la mariposa, Yolanda Guerrero da voz a tres mujeres unidas por una tragedia y separadas por el dolor, el rechazo, el desamparo y la ceniza de la culpa. Un relato íntimo que enhebra con maestría la cara más amarga de la adopción.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Qué ganas tenía de publicar la entrevista a Yolanda Guerrero. Al encuentro asistí con El huracán y la mariposa a medio leer pero totalmente enganchada por una historia que me ha resultado muy original, dura pero también muy bella. 

Siempre que pensamos en adopciones nos imaginamos a una pareja, sean del sexo que sean, a una mujer o a un hombre en solitario con un profundo deseo de ser padre o madre, de construir una familia, de culminar un sueño. Sabemos que los trámites son largos, arduos y laboriosos pero al final del camino siempre nos dibujamos la imagen de la felicidad en nuestra mente. No sé vosotros pero en mi cabeza nunca ha tenido cabida ninguna otra representación. Jamás me he planteado que esa adopción pudiera torcerse, que esa felicidad supuestamente prometida en los prolegómenos, terminara por convertirse en una situación insoportable, llena de amargura y tristeza. Así que para mí, la novela con la que debuta la periodista Yolanda Guerrero ha sido todo un descubrimiento pues, avalada por una experiencia personal sin que ella cuente su historia, El huracán y la mariposa nos presenta un caso de adopción fallida y la historia de tres mujeres que nos cautivarán sin remedio. 

Aquí os dejo lo que Yolanda Guerrero nos contó.

Marisa G.- Yolanda, no me esperaba que tu libro me gustara tanto como lo ha hecho. Me está gustando mucho. 

Yolanda G.- ¡Qué bien! Me alegro mucho. Qué satisfacción... Es mi primera novela y eso me ha provocado muchas inseguridades. A medida que iba escribiendo el libro me iba diciendo que no iba a gustar y que no lo iba a poder publicar nunca pero cuando me encuentro con personas que me dicen lo que tú, me da una alegría tremenda.

M.G.- Pues es una maravilla. He estado hablando con algunos amigos y lo he recomendado porque la verdad es que está siendo una lectura apasionante.

Y.G.- Muchas gracias.

M.G.- Yolanda tú eres periodista y por lo que podemos leer en el prólogo de tu libro, escrito por Jesús Ruíz Mantilla, parece que te has alejado de la profesión ¿quizá porque el periodismo que se hace ahora ya no te interesa?

Y.G.- Bueno, yo he sido periodista durante treinta años, de los cuales veintiséis he estado en El País, de donde salí voluntariamente porque estaba cansada físicamente. No me fui enfadada, tengo muy buena relación pero necesitaba cambiar y hacer otras cosas. Siempre he querido escribir ficción pero no encontraba el tiempo. Me costaba mucho compaginar mi trabajo con la escritura porque además trabajaba por las noches con unos horarios difíciles. De repente mi vida cambió de tal manera que opté por seguir adelante, con menos dinero, pero me apetecía emprender una nueva vida.

No obstante, el periodismo de ahora no es el que se hacía hace treinta años. También es verdad que ahora cualquier persona puede informar de lo que sea. Algunos no lo hacen nada mal pero tampoco hay el rigor que había antes. Ya no se contrasta tanto la información, se publica sin el fundamento de la verdad absoluta, no se es ecuánime. Todo esto hoy en día ha sido sacrificado por la inmediatez y por lo tanto, no deja de ser un poco decepcionante. Ahora he descubierto que entiendo mejor la realidad a través de la ficción que del periodismo, al menos, en este momento de mi vida.

M.G.- En cualquier caso, aunque esta sea tu primera novela, tú ya tienes una experiencia literaria.

Y.G.- Sí, sí... Quedé finalista en un certamen de relatos. Aquello fue muy bonito porque lo hice mientras estaba trabajando en El País y me gustó tanto la experiencia que me planteé que algún día escribiría una novela.

M.G.- Pues ya ha llegado esa novela. En El huracán y la mariposa abordas un tema que para mí es muy novedoso. He leído novelas sobre el deseo de ser madre, sobre la imposibilidad de serlo, sobre la crianza, pero jamás había leído un libro sobre las adopciones fallidas. De esto se ha escrito poco, ¿no?

Y.G.- Mira, los psicólogos con los que me he hablado y que me han asesorado a la hora de escribir este libro, me han comentado que están muy contentos porque por fin se ha escrito una obra de ficción sobre este tema en España que ellos puedan usar en su trabajo. Hay una sola novela que sepamos que se llama El lenguaje de las flores de Vanessa Diffenbaugh que, aunque no trata exactamente las adopciones fallidas, recoge la historia de una niña con trastorno del apego sin quedar explicitado de esa manera, pero que también sufre episodios violentos, agresivos,... Además, la autora sabe muy bien de lo que habla porque es madre adoptiva y madre de acogida. Es el único libro que conozco que aborde estas cuestiones y no está escrito originariamente en castellano. 




La adopción fallida es un tema desconocido y no porque no exista sino porque no se habla de esto. Los medios no hablan de ello ni las familias tampoco porque tienen miedo a la incomprensión social, al rechazo, a la censura,... y con razón porque la sociedad que tenemos ahora mismo es poco comprensiva y muy crítica. Y además es que nos quedamos en el titular. Si leemos un artículo de prensa que cuente que tantos niños  adoptados son devueltos a los servicios sociales nos quedamos con esa información sin leer nada más. Nadie se pregunta el  por qué, qué ha llevado a la familia adoptiva a devolver al niño  o qué problema tenía el niño. La reacción más inmediata es pensar mal sobre los padres adoptivos y recriminarles que lo hayan hecho para ahora tener que devolver al pequeño. Enseguida los condenamos al infierno, los crucificamos y los repudiamos. Yo no digo que no haya frivolidad pero hay que conocer las tragedias que se esconden detrás para poder opinar, historias tristes y tremendas en las que la peor parte se la lleva el niño. Al niño hay que protegerlo y en ocasiones, aunque suene raro, para protegerlo es necesario entregarlo a los servicios sociales.

M.G.- Pues no me gustaría ahondar mucho pero sé que en esta novela de ficción hay algo de experiencia personal.

Y.G.- Sí, no lo niego ni lo oculto pero no me gustaría convertirme en la protagonista de mi novela. Yo pasé por una adopción fallida. Salió mal, y desde entonces no hago más que preguntarme qué pasó. He estado mucho tiempo investigando y a partir de ahí mi historia ha quedado relegada a un segundo plano porque he descubierto otras muchas historias, otras muchas familias que lo han pasado mal y lo están pasando mal. He conocido a niños que fueron adoptados y que hoy son adultos. Entre todo lo que he oído he compuesto un collage y he creado una historia, una historia en la que, si ha servido de algo mi experiencia es para poner el corazón, para entender a los personajes, para meterme en su piel y hablar desde dentro y no escribir un reportaje. 

De todos modos, también he aplicado criterios periodísticos, es decir, he contrastado información, he desechado alguna información que no me ha parecido rigurosa. Lo más importante en estas cuestiones es ayudar a la gente y no lo consigo si, en aras de la literatura bonita no soy rigurosa científicamente. Así que he hablado con mucha gente para escribir esta novela pero al haber pasado por una experiencia similar, eso me ha  ayudado a escribir con sentimiento.

M.G.- Y es algo que se nota mucho.

Decía Jesús Ruíz Mantilla en el prólogo que esta novela ha necesitado toda una vida para escribirse. Entiendo que has tenido que curar muchas heridas para poder ponerte a escribir y enfrentarte a esto.

Y.G.- Claro porque para ponerte a escribir tienes que estar serena y tener la cabeza fría. Es una novela muy visceral, escrita con las tripas donde los personajes vuelcan su dolor, sufren, sangran a lo largo de toda la novela pero, a pesar de eso, he querido. o al menos lo he intentado, que haya un punto de frialdad o de distanciamiento. Para ello me he servido de Ángela, la abuela adoptiva de la novela, un personaje que no participa directamente en la decisión de adoptar. El error, si es que hay error, no es suyo. De hecho ella advirtió en un momento dado de que esto podría salir mal. Creo que Ángela me ha servido para poner el punto de distanciamiento.

M.G.- Comentas que has hablado con mucha gente. Supongo que habrás tenido que echar mano de testimonios reales.

Y.G.- Sí, y me siguen llegando testimonios todos los días. Es todo muy emocionante. A diario recibo mensajes de personas que me comentan que llevan sufriendo mucho tiempo a solas, sin atreverse a  hablar porque piensan que son los únicos que tienen problemas con sus hijos adoptivos, que algo han debido de hacer mal, y por lo tanto se callan porque la sociedad no los entiende. De repente, con la novela se dan cuenta de que no están solos. Y también me llegan historias que son todavía más duras que la que yo cuento en la novela.

M.G.- Es una novela que se narra a tres voces, tres mujeres. Por un lado está Ángela, la abuela adoptiva que ya has mencionado, Sofía es la madre adoptiva, y Camila, la niña adoptada que durante una parte de la novela se llamará Marina. Es una adopción fallida no por cuestiones burocráticas sino porque hay una desconexión total entre madre e hija. Esto es lo que se llama el síndrome del apego.

Y.G.- Se llama trastorno reactivo del apego. Yo no soy psicóloga pero por lo que he leído sería algo así. Todos, cuando nacemos, tenemos apego a alguien, a diferencia de algunos animales que, en cuanto nacen, ya son independientes. Nosotros no. Nosotros necesitamos unos años durante los cuales dependemos absolutamente de un adulto, para alimentarnos, vestirnos, desarrollarnos como seres humanos. Si ese vínculo entre el niño y el adulto que le ha tocado en suerte para guiarle se rompe por causas de abuso, de malos tratos, de abandono,... el niño probablemente desarrolle una desconfianza hacia todos los adultos. No ocurre siempre. Hay niños a los que esto no le sucede.

En el caso de mi personaje, de Camila, es una niña que ha vivido siete años en el infierno. Ha sido maltratada, violada y prostituida y cuando es adoptada cree que su madre adoptiva le seguirá haciendo lo mismo. Camila cree que todos los adultos son iguales a aquel que tenía que haberla protegido y no lo hizo, sino que la traicionó. En algún momento del libro llega a decir que no quiere recibir amor para no verse obligada a devolverlo. Los niños que tienen esta disfunción en el apego son unos niños recelosos y conciben el mundo como un lugar muy peligroso en el que cualquiera le puede hacer daño. Esto es lo que hay que corregir porque tiene corrección pero claro, por profesionales. 


Por su parte, los padres que se encuentran en estos casos, con niños enrabietados, con ataques de ira que no son comunes, se suelen callar. No suelen pedir ayuda y eso termina por enquistarse. El niño crece y luego los problemas son más difíciles de solucionar.

M.G.- Pero Yolanda entiendo que este tipo de problemas nos lo podemos encontrar cuando adoptas a un niño con algunos años pero por lo que he leído, incluso si adoptas a un bebé, también puede ocurrirte algo así. El bebé ya viene con unas vivencias dentro del útero materno y puede nacer con algún síndrome, como por ejemplo el síndrome alcohólico fetal. 


Y.G.- Exacto, exacto... Y los primeros meses de vida son tremendamente importantes. Cuando oímos noticias de abusos, malos tratos e incluso de violaciones a bebés tendemos a pensar que por ser un bebé no se va a acordar y no es verdad, claro que se acuerda. No lo recordará como tal pero algo dentro de esa criatura se ha roto. Tenemos que ser muy conscientes de lo que estamos haciendo con la infancia porque de ella depende nuestra sociedad. Incluso si eres un adulto que no quiere tener hijos, que no se lo plantea nunca, da lo mismo. Esos adultos terminan por convivir con adultos que lo mismo un día fueron niños maltratados. La infancia es lo que hay que cuidar para cambiar el mundo. 


martes, 29 de agosto de 2017

PRESENTACIÓN de LIMONES NEGROS de Javier Valenzuela.

Quedan pocas horas para el fin de las vacaciones y para que el blog se reactive de nuevo de forma diaria, pero aún me quedan algunas entrevistas y actos pendientes de publicar y que se produjeron entre los meses de junio y julio. Hoy, y antes de que pase más el tiempo, quiero hablaros de un estupendo acto literario que tuvo lugar el pasado 7 de junio y que nos permitió conocer una nueva novela.

El antiguo Pabellón de Marruecos de la Expo'92 acoge actualmente la Fundación Tres Culturas, una institución que nace al amparo de un acuerdo entre el Reino de Marruecos y la Junta de Andalucía, para constituir un foro basado en los principios de la paz, el diálogo y la tolerancia para promover el encuentro entre los pueblos y las diversas culturas del Mediterráneo. Allí tuvo lugar en el mes de junio la presentación de la nueva novela de Javier Valenzuela, Limones negros, editada recientemente por Anantes Editorial.



En un lugar tan bonito como ese edificio se congregó un numeroso público, entre los que figuraban varios clubes de lectura, para arropar la presentación de esta nuevo libro del autor granadino, escritor y periodista desde hace más de 30 años, siendo corresponsal de El País en Beirut, en Rabal, París, Washington. Limones negros es su décimo libro pero su segunda novela con el mismo protagonista, Sepúlveda, y supone el regreso de Javier Valenzuela a Tánger, una ciudad que se definió como crápula y densa. 

Rocío Rojas-Marcos, conocedora y estudiosa de la ciudad de Tánger, fue la encargada de moderar el acto. Doctora en Literatura y Estética, es también autora galardonada y cuenta con varios títulos, entre ellos Carmen Laforet en Tánger. Quiso abrir la presentación con unas palabras de cariño con el autor Juan Goytisolo, fallecido unos días antes, palabras de pésame y de recuerdo a las que se unió el propio Javier Valenzuela, quién comentó que era un autor irrepetible, el único referente al que había conocido personalmente. «Fue él quien me enseñó a pensar».

Rocío destacó que Javier Valenzuela nació en Granada pero se siente tangerino porque Tánger es una ciudad que te adopta, te acoge y fagocita a todo aquel que se adentra en sus calles. La ciudad, señaló la autora, es un protagonista más, como también lo fue en Tangerina, que aporta originalidad a esta novela negra que obviamente cuenta con sus asesinatos. «El modo en el que Javier se acerca a la ciudad de Tánger es un modo Goytisoliano, mostrando una Tánger normal, casi vulgar, lo que demuestra lo integrado que está en la ciudad». Al respecto, Javier mencionó que Tánger es una ciudad en la que se han escrito dos de las grandes obras capitales del siglo XX en lengua española.



Siendo periodista se profesión con una larguísima trayectoria, la moderadora apuntó que Javier no pierde su muñeca de periodista en esta novela. Entre sus páginas podemos encontrar auténticas crónicas con las que contar la verdad sin tener que citar las fuentes. Entre risas, el autor mencionó que si Truman Capote usó las técnicas novelísticas para hacer periodismo en A sangre fría nada le impide a un periodista usar las técnicas periodísticas para escribir novelas. «Yo siempre reivindico que mi técnica narrativa es una técnica periodística, algo totalmente legítimo aunque la novela sea ficción»

Sobre los personajes de la novela, Rocío mencionó que su favorito era Messi. «Creo que representa el espíritu de toda una generación de marroquíes completos; un hombre con ganas, con hambre, listo y que sabe moverse. Algo que el autor lo refleja muy bien». 

Pero también señaló que entre las páginas de esta novela podemos encontrar personajes reales. Juan Goytisolo asoma momentáneamente y la propia Rocío también hace un cameo. Sobre los personajes reales, Javier Valenzuela confesó que es algo que también conlleva sus riesgos. «Nunca sabes si tus amigos van a estar contentos por cómo los dibujas en los libros»

Y tras casi hora y media de presentación, se dio paso al turno de preguntas con la intervención de varios asistentes. En realidad, no se habló mucho del argumento de la novela, que supone una segunda entrega de lo que será una trilogía. Se destacó y se habló mucho de la ciudad de Tánger y el autor se explayó contando múltiples anécdotas  en las que salieron a relucir algunos amigos que amaban y aman profundamente la ciudad de Tánger, amigos españoles pero también amigos marroquíes de ahí que ellos sean personajes importantes en sus obras. 

Realmente fue un encuentro muy divertido en el que no faltaron las risas y el buen ambiente.


Resultado de imagen de javier valenzuelaAutor

Javier Valenzuela (Granada, 1954) comenzó a ejercer el periodismo en la revista Ajoblanco y trabajó durante 30 años en el diario El País, donde fue corresponsal en Beirut, Rabat, París y Washington, y director adjunto.

En 2013 fundó el mensual tintalibre. Entre sus obras anteriores figuran la novela Tangerina (2015) y la antología de reportajes Crónicas quinquis (2013). Limones negros es su undécimo libro y segunda novela. 


Resultado de imagen de limones negros javier valenzuelaSinopsis

Tánger, otoño de 2015. La corrupción española atraviesa el Estrecho en busca de nuevas oportunidades. Lola Martín, capitana de la Guardia Civil, sigue la pista en la ciudad marroquí de los tejemanejes de Arturo Biescas, presidente de BankMadrid. Sepúlveda, profesor del Instituto Cervantes, le ayuda en sus pesquisas.

¿Hasta dónde puede soportarse la corrupción? ¿Es lícito tomarse la justicia por su mano cuando la vía oficial resulta inoperante? Sepúlveda y Lola Martín se hacen esas preguntas conforme van apareciendo cadáveres y entra en escena Adriana Vázquez, la femme fatale de Tánger.



[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]

martes, 8 de agosto de 2017

ENTREVISTA a RAY LORIGA (Rendición).

megustaleer - Ray LorigaAutor

Ray Loriga (Madrid, 1967), novelista, guionista y director de cine,es autor de las novelas Lo peor de todo (1992), Héroes (1993), Caídos del cielo (1995), Tokio ya no nos quiere (1999), Trífero (2000 y 2014), El hombre que inventó Manhattan (2004), Ya sólo habla de amor (2008), Sombrero y Mississippi (2010), El bebedor de lágrimas (2011) y Za Za, emperador de Ibiza (2014), y de los libros de relatos Días extraños (1994), Días aún más extraños (2007) y Los oficiales y El destino de Cordelia (2009). Su obra literaria, traducida a catorce idiomas, es una de las mejor valoradas por la crítica nacional e internacional. Como guionista de cine ha colaborado, entre otros, con Pedro Almodóvar y Carlos Saura. Ha dirigido las películas La pistola de mi hermano, adaptación de su novela Caídos del cielo, y Teresa, el cuerpo de Cristo. Ha colaborado en publicaciones como Ajoblanco, El Europeo, El País y El Canto de la Tripulación.

megustaleer - Rendición (Premio Alfaguara de novela 2017) - Ray LorigaSinopsis

¿Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias?

La guerra dura ya una década y nadie sabe a ciencia cierta cómo transcurre, qué bando fue el agresor y cuál el agredido. En la comarca, la vida ha continuado entre el temor a la delación y la añoranza de los que fueron al frente.  Cuando llega el momento de evacuar la zona por seguridad, él emprende camino junto a su mujer y al niño Julio, que ayuda a amortiguar el dolor por la ausencia de los hijos soldados. 

Un futuro protegido parece aguardarles en la ciudad transparente, donde todo es de dominio público y extrañamente alegre. Allí los recuerdos desaparecen; no existe intimidad, ni siquiera se puede sentir miedo. Hasta el momento en que la conciencia despierta y se impone asumir las consecuencias.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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La semana pasada, al anunciaros que me cogía vacaciones, os comenté que tenía intención de publicar algunas entrevistas que aún estaban pendientes. La que realizamos a Ray Loriga en el mes de junio era una de ellas. He considerado que, dado que Loriga se ha alzado recientemente con el Premio Alfaguara de Novela, no podía quedar en el tintero hasta el mes de septiembre, máxime cuando, de Rendición, el jurado del premio ha dicho que se trata de «Una novela kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos». Así que, aquí la tenéis.  Esto es lo que Ray Loriga nos contó.

Marisa G.- Ray, en primer lugar muchas felicidades por ese premio. A un autor con una trayectoria como la tuya no le hacen falta premios para reafirmarse aunque siempre vienen bien, ¿verdad?

Ray L.- Muchas gracias. Y sí que viene bien. Viene bien en todos los sentidos, no solamente en lo crematístico, por ser finos, sino también por la exposición, la difusión por Hispanoamerica que te permite llegar a más lectores. Aunque de todos modos, con el libro anterior estuve en la Feria de Bogotá, en Guadalajara,... Siempre he viajado con los libros. No obstante, esto es más brutal. Por otro lado, hay que tener en cuenta el prestigio del jurado, tan exquisito. Son colegas a los que he leído, salvo a Eva Cosculluela, la librera de Zaragoza a la que conozco y además escribe crítica literaria. También habría que considerar los antecedentes, los anteriores premiados,... Todo eso junto hace que uno siga con ganas de seguir trabajando.

M.G.- Te he leído decir que es un premio honesto. Algo muy importante.

R.L.- Lo he dicho muchas veces y la gente lo dudará mil veces más porque aquí parece que todo es sospechoso. Yo yo he sido jurado de ese premio y no supe nunca quién estaba debajo de cada plica. Ni yo lo supe ni la editorial me dio nunca ninguna pista de quién podría ser.

M.G.- Has escrito novelas, relatos, guiones de cine. No solo eres escritor, también has dirigido dos películas. Una que es una adaptación de una de tus novelas y la otra Teresa, el cuerpo de Cristo. Me llama la atención que te fijaras en la religiosa para hacer la película.

R.L.- En una santa de Ávila y de Triana. Lo dije en su día, me gustaba mucho la figura de Teresa. La he leído con frecuencia. Para empezar es la primera mujer doctora de la Iglesia en un tiempo muy duro para las mujeres, muy difíciles. Lo sigue siendo ahora así que imagínate antaño. Además era muy buena escritora y muy  buena lectora. La santa patrona de todos los escritores católicos del mundo.

M.G.- ¿En serio? Eso no lo sabía.

R.L.- Eso lo sabe poca gente. Lo que incluye a Samuel Beckett y por supuesto a todos los irlandeses. Todo eso me hacía ilusión porque, aunque no sea especialmente creyente, me interesaba la dimensión intelectual de esta mujer.

M.G.- A Santa Teresa no le gustaba absolutamente nada esta ciudad en la que estamos, Sevilla. 

R.L.- No lo pasó muy bien por aquí.

M.G.- Eso he leído. Por lo visto, también comentaba que a las sevillanas se nos nota en la mirada que estamos  alejadas de Dios.

R.L.- Tenía carácter la mujer. En Madrid no la dejaban ni entrar.


M.G.- Carácter fuerte, sí. Bueno centrémonos en Rendición. Se dice que es una novela con un toque distópico y digo solo «un toque» porque es verdad que dibujas un mundo diferente al que vivimos pero también hay similitudes con nuestra realidad.

R.L.- La verdad es que lo de las distopía lo voy a quitar de la promoción porque esta novela habla de hoy, de aquí y de ahora. Al menos ese era mi empeño aunque utilizara el territorio de la fábula y algo que me inventé que se llama «retrofuturo», aunque tampoco me lo he inventado del todo. Son esos futuros que nunca llegaron a ser. En realidad, quería hablar de mis dudas de este hoy, de este aquí y de este ahora. Y cuando digo de este aquí no me refiero a Sevilla o a España, me refiero, como mínimo, al mundo occidental.


M.G.- Pero de todos modos Ray, tú aquí planteas cuestiones que enlazan con esta distopía de la que hablamos. Por ejemplo hay una guerra que dura diez años, un sistema de seguimiento de las personas,... Pero también te digo que las emociones y las sentimientos del narrador son muy de este mundo.

R.L.- Exacto. Lo que he intentado es un acercamiento casi hiperrealista a una fábula, aunque no sé si lo he conseguido. Los personajes se hacen inventario constante de su situación y comprueban, por ponerte un ejemplo, cuántas latas de atún les quedan. Quería jugar con dos técnicas, con esos dos mundos. Uno parece el futuro pero luego está ese conteo de la realidad, el saber que nos quedan exactamente dos latas de atún, una botella de vino,... Y cada vez nos va quedando menos.


M.G.- En la sinopsis figura la siguiente pregunta: «¿Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias?» ¿Esta interrogación define, explica, justifica toda la novela?

R.L.- De alguna manera sí. A circunstancias distintas, ¿quiénes somos de verdad? ¿Qué es del poderoso cuando pierde el poder? ¿Qué es del humilde cuando lo gana? De todas esas cuestiones es de las que quería hablar. 

M.G.- Y lo haces a través de un matrimonio que acoge a un niño que aparece de repente en la puerta de la casa. Me resulta curioso que tengas la costumbre de no poner nombres a los personajes. En Rendición, hay personajes que sí lo tiene pero los principales no, ¿por qué?


R.L.- Bueno, en algunas de mis novelas sí lo tienen y en otras no. Tengo una novela que se llama Trífero, es el apellido del protagonista -Saúl Trífero-. En Tokio no nos quiere, el protagonista es un hombre que va olvidándolo todo y al final no recuerda ni su nombre. En esta lo que pretendía era invitar al lector, de alguna manera, a un monólogo interior donde el personaje no está contando al lector lo que le sucede, ni lo que piensa, ni lo que siente, sino que se lo está contando a sí mismo, con lo cual él sí sabe cómo se llama y a su mujer él la llama «Ella» porque él sí sabe cómo se llama su mujer, y sabe de qué país está hablando, de qué guerra,... He intentado ese equilibrio sutil para que el lector pudiera asistir a una narración donde el personaje obvia las cosas que da por sentadas.

M.G.- Es como si estuviera escribiendo un diario.

R.L.- Es un runrún de su cabeza. Ni siquiera tiene la intención de dejar nada por escrito. El personaje va reaccionando según van sucediendo las cosas.

M.G.- En este matrimonio, entre él y ella, hay diferencias culturales. Ella es mucho más culta mientras él es más ignorante. No sé si esto ha influido a la hora de elegir la voz narradora. ¿Por qué contar la historia a través de él y no de ella?

R.L.- Bueno, alguna voz tenía que elegir pero normalmente me he sentido más confortable con una voz masculina. De todos modos tengo un personaje, Virginia, una joven periodista que reaparece en algunos de mis libros como por ejemplo El hombre que inventó Manhattan con la que me divierto mucho. En cualquier caso, lo que me sale más natural es escribir con la voz de un hombre porque para mí, está claro, es más cercano. Esto no quiere decir que sea más fácil porque todas las voces son difíciles en literatura. Y ese hombre no se parece a mí en nada. 

M.G.- Me gusta que lo aclares porque quería preguntártelo. De todos modos, y como digo, hay diferencias culturales entre él y ella. Él tiene un sentido muy fuerte de lo que es el bien y el mal, al menos yo así lo percibo.

R.L.- Bueno tiene las verdades del barquero. Que nadie se piense que el tipo este le va a descubrir ahora... Lo que yo he intentado en el libro es, una vez creada esa voz y ese personaje, ser justo con esas reglas y no incluir mi voz por encima de la suya.

M.G.- Pero en comparación con ella... Ella es mucho más manipulable.

R.L.- Ella se adapta mejor al entorno. 

M.G.- Más maleable, entonces.

R.L.- No lo sé. Quizá la palabra sea versátil. El matiz es muy fino. Ella se adapta mejor en un mundo darwinista. Antes se hacía hincapié en la constancia del ser humano. Ahora todo el mundo dice que la capacidad del futuro es la flexibilidad, la capacidad de cambiar y adaptarte a una nueva circunstancia. Y es en esa situación en la que yo quería indagar y ver si los lectores comparten conmigo algunas de mis dudas, mis inquietudes,...

M.G.- A ver, no hay necesidad de elegir entre un personaje u otro pero si como lectora me tengo que posicionar, y siguiendo la corriente del maniqueísmo, yo me quedo con él. Me parece mejor persona.

R.L.- Una valoración injusta porque ella no llega a explicarse por sí misma. Solo sabemos de ella lo que él nos cuenta.

M.G.- Hombre, visto así...  No lo había pensado.

Bueno,  ¿y qué cuentas de Julio, el niño que acoge el matrimonio? ¿Qué papel pretendías que jugara en la narración?


R.L.- Tampoco te puedo contar mucho pero pretendía que creara inquietud porque primero el niño no habla, no sabemos de dónde viene, no sabemos si pertenece al enemigo. Lo único que sabemos es de la necesidad del matrimonio por llenar la ausencia de sus hijos con otro cariño y otro cuidado. Él teme que la primera palabra que el niño diga no sea «Gracias» y esa inquietud es la que cruza toda la novela.

M.G.- A él lo veo evolucionar a lo largo de la historia. Es un personaje que se hace mil preguntas y que reafirma esa teoría de que a los gobiernos no les interesa un pueblo que piensa por sí mismo.

R.L.- No, no... Si ya hemos consensuado entre unos cuantos ¿para qué vas a opinar tú? También he querido indagar en estos temas que no son estrictamente políticos, sino sociales. Es decir, la política es la organización de lo social. Somos un grupo y nos tenemos que organizar de alguna manera. O eso o nos matamos en una guerra. Quería plantear qué lugar tenía la identidad de cada uno, la identidad individual, y cómo es juzgada por el consenso general. Si eres un estorbo para nuestra felicidad, nosotros decidiremos. Te dejaremos la libertad de expresión pero no nos interesa un pimiento. 

M.G.- Rendición es una novela de frases potentes.

R.L.- En el fondo es literatura.

M.G.- Sí pero hay literatura que te hace reflexionar y en esta novela hay mucha reflexión.

R.L.- La buena literatura tiene que ir asociada a la reflexión. Con esto no quiero decir que la mía lo sea. No presumo de eso.

M.G.- Bueno, la crítica y los lectores lo dicen.




R.L.- Sí, han salido críticas muy serias, de muy buenos críticos literarios que casi me avergüenzan pero por otro lado me alegran mucho. Esto es ditirambo, elogio por encima de mérito que yo agradezco mucho. Ellos piensan que es una buena novela y tampoco quiero pecar de falsa humildad porque es lo que yo pretendía conseguir, una buena novela, buena literatura pero la literatura pasa por mil cosas, el sonido, el ritmo, el fraseo,... Y por supuesto está la intención y el hecho de llegar al lector. Es muy difícil conseguir todo eso. Ese es el trabajo de un escritor. 

martes, 1 de agosto de 2017

CERRADO POR DESCANSO DEL PERSONAL.

1 de agosto. Unos van y otros vuelven. En mi caso, no sé si voy o vengo pero lo que sí tengo claro es que Books & Co. se toma un descanso hasta el próximo lunes 4 de septiembre. De todos modos, y sin prometer nada, es probable que no sea un cierre total porque, como todavía me quedan algunas entrevistas que sacar, intentaré publicarlas en este mes para que no se me junten con las que se vaticinan para septiembre.

Espero que los que regreséis de vuestras vacaciones lo hayáis hecho con fuerzas renovadas. A los que os vais, disfrutad muchísimo y cargad las pilas.

¡¡Nos vemos a la vuelta con nuevas lecturas!!


[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]
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